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Cápsulas de Salud: ¿Sabías que hay dos tipos principales de enfermedad de hígado graso?

¿Qué es la enfermedad por hígado graso?

El hígado es el órgano más grande dentro del cuerpo. Ayuda a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar las toxinas. La enfermedad por hígado graso es una afección en la que se acumula grasa en el hígado. Hay dos tipos principales:

  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico
  • Enfermedad del hígado graso por alcohol, también llamada esteatosis hepática alcohólica

¿Qué es la enfermedad del hígado graso no alcohólico?

La enfermedad del hígado graso no alcohólico es un tipo de hígado graso que no está relacionada con el consumo de alcohol. Existen dos tipos:

  • Hígado graso simple: Hay grasa en el hígado, pero poca o ninguna inflamación o daño en las células del hígado. En general, el hígado graso simple no es demasiado serio como para causar daño o complicaciones al hígado
  • Esteatosis hepática no alcohólica: Existe inflamación y daños en las células del hígado, y grasa. La inflamación y el daño de las células del hígado pueden causar fibrosis o cicatrización del hígado. La esteatosis puede causar cirrosis o cáncer de hígado

¿Qué es la enfermedad del hígado graso por alcohol?

Como su nombre lo indica, la enfermedad del hígado graso por alcohol se debe al alto consumo de alcohol. Su hígado descompone la mayor parte del alcohol que bebe para que sea eliminado del cuerpo, pero el proceso de descomposición puede generar sustancias dañinas. Estas sustancias pueden dañar las células del hígado, provocar inflamación y debilitar las defensas naturales del cuerpo. Cuanto más alcohol usted bebe, más daña su hígado. La enfermedad del hígado graso por alcohol es la etapa más temprana de la enfermedad del hígado por el alcohol (o hepatopatía alcohólica). Las siguientes etapas son la hepatitis alcohólica y la cirrosis.

¿Quién está en riesgo de tener enfermedad por hígado graso?

No se conoce la causa del hígado graso. Los investigadores sí saben que es más común en personas que:

  • Tienen diabetes tipo 2 y prediabetes
  • Tiene obesidad
  • Son de mediana edad o mayores (aunque los niños también pueden sufrirla)
  • Son hispanos, seguidos por blancos no hispanos. Es menos común en afroamericanos
  • Tienen altos niveles de lípidos (grasas) en la sangre, como colesterol y triglicéridos
  • Tienen presión arterial alta
  • Toman ciertos medicamentos, como los corticoides y algunas medicinas contra el cáncer
  • Tienen ciertos trastornos metabólicos, incluyendo síndrome metabólico
  • Pierden peso muy rápido
  • Tienen ciertas infecciones como la hepatitis C
  • Han estado expuestos a algunas toxinas

La enfermedad por hígado graso afecta a cerca del 25 por ciento de la población en el mundo. Así como las tasas de obesidad, diabetes tipo 2 y colesterol alto están subiendo en los EE. UU., lo mismo ocurre con la tasa de enfermedad por hígado graso. Es el trastorno hepático crónico más común en los EE. UU.

La enfermedad del hígado graso por alcohol sólo ocurre en personas que beben mucho, especialmente aquellas que han estado bebiendo durante un largo período de tiempo. El riesgo es mayor para bebedores empedernidos de alcohol obesos, mujeres o quienes tienen ciertas mutaciones genéticas.

¿Cuáles son los síntomas del hígado graso?

En general, tanto la enfermedad de hígado graso como la enfermedad del hígado graso por alcohol son afecciones silenciosas que tienen pocos o ningún síntoma. Si presenta síntomas, puede sentirse cansado o tener molestias en el lado superior derecho del abdomen.

¿Cómo se diagnostica el hígado graso?

Debido a que a menudo no hay síntomas, no es fácil diagnosticar la enfermedad por hígado graso. Su médico puede sospechar que la tiene si obtiene resultados anormales en pruebas del hígado que se haya hecho por otras razones. Para hacer un diagnóstico, su médico utilizará:

  • Su Historia clínica
  • Un examen físico
  • Varias pruebas, incluyendo análisis de sangre y de imágenes, y a veces una biopsia

Como parte de su historia médica, su proveedor de salud le preguntará sobre su consumo de alcohol para averiguar si la grasa en su hígado es un signo de enfermedad de hígado graso por alcohol o hígado graso no alcohólico. También preguntará por las medicinas que toma, para determinar si una medicina es la causa de su hígado graso.

Durante el examen físico, su médico lo examinará y verificará su peso y altura. También buscará signos de hígado graso, como:

  • Hígado agrandado (hepatomegalia)
  • Signos de cirrosis como ictericia, una afección que causa que la piel y el blanco de los ojos se vean amarillo

Es probable que le hagan un examen de sangre, incluyendo pruebas de función hepática y análisis de sangre. En algunos casos, también puede someterse a pruebas de imagen, como las que comprueban presencia de grasa en el hígado y su rigidez. La rigidez del hígado puede significar fibrosis o cicatrización. En algunos casos, también puede necesitar una biopsia hepática para confirmar el diagnóstico y para confirmar la gravedad del daño al hígado.

¿Cuáles son los tratamientos para el hígado graso?

Para el hígado graso no alcohólico, los médicos recomiendan perder peso. Bajar de peso puede reducir la grasa, la inflamación y la fibrosis en el hígado. Si un su doctor cree que un medicamento es la causa del hígado graso, debe dejar de tomarlo, aunque primero debe consultar con su médico. Es posible que deba bajar la dosis de la medicina en forma gradual, y puede que tenga que tomar otro medicamento en su lugar.

No hay medicamentos que hayan sido aprobados para tratar el hígado graso. Los estudios están buscando si un determinado medicamento para la diabetes o la vitamina E puede ayudar, pero se necesita mayor investigación.

La parte más importante del tratamiento de la enfermedad del hígado graso por alcohol es dejar de beber alcohol. Si necesita ayuda para lograrlo, es probable que deba ver a un terapeuta o participar en un programa de rehabilitación por consumo de alcohol. También hay medicamentos que pueden ayudar, ya sea reduciendo sus ansias o haciendo que se sienta mal si consume alcohol.

Tanto la enfermedad del hígado graso relacionado al alcohol como un tipo de enfermedad del hígado graso no alcohólico (esteatohepatitis no alcohólica) pueden conducir a cirrosis. Los médicos pueden tratar los problemas de salud causados por la cirrosis con medicamentos, operaciones y otros procedimientos médicos. Si la cirrosis conduce a insuficiencia hepática, es posible que necesite un trasplante de hígado.

¿Cuáles son algunos cambios en el estilo de vida que pueden ayudar con la enfermedad del hígado graso?

Si usted tiene cualquiera de los tipos de enfermedad del hígado graso, hay algunos cambios en el estilo de vida que pueden ayudar:

  • Consuma una dieta saludable, limitando la sal y el azúcar, además de comer muchas frutas, verduras y granos integrales
  • Obtenga las vacunas contra la hepatitis A y B, la gripe y la enfermedad neumocócica. Si usted tiene hepatitis A o B junto con hígado graso, es más probable que conduzca a insuficiencia hepática. Las personas con enfermedad hepática crónica son más propensas a contraer infecciones, por lo que las otras dos vacunas también son importantes
  • Haga ejercicio con frecuencia, lo que le puede ayudar a perder peso y reducir la grasa en el hígado

Hable con su médico antes de usar suplementos dietéticos como vitaminas o cualquier medicina o práctica médica complementaria o alternativa. Algunos remedios herbarios pueden dañar su hígado.

Fuente: Medline Plus

Nota: La información contenida en esta nota es de carácter informativo y no es, ni pretende ser, fuente de asesoría médica profesional en ningún tema.

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Cápsulas de Salud: Cómo diferenciar resfriados, alergias y sinusitis

El clima frío es el escenario ideal para producir taponamiento nasal, dolor de garganta y ojos llorosos o con picazón. Pero si sus síntomas duran más de una semana, o si parece que aparecen y desaparecen debido al ambiente que lo rodea, es posible que usted esté peleando contra la alergia o la sinusitis. Un diagnóstico y un tratamiento apropiados pueden conducir a una recuperación más rápida y donde haya menos
infelicidad.

Los resfriados son causados por un virus donde las alergias son causadas por la exposición a los alérgenos. Tanto los resfriados como las alergias pueden conducir a sinusitis cuando los senos se inflaman y bloquea el drenado de la mucosa, lo que produce una presión
dolorosa e infección.

La mayoría de los casos de sinusitis se solucionan sin antibióticos en aproximadamente dos semanas.

Los descongestionantes, atomizadores nasales, paños calientes, humidificadores o enjuagues con agua salada pueden aliviar los síntomas.

Para quienes tienen alergias, hay pasos que se pueden seguir para reducir el peligro de sinusitis. Su alergólogo/inmunólogo puede recomendar tratamientos prolongados como vacunas contra la alergia, medicamentos para controlar la inflamación y evitar los desencadenantes de
alergia.

Saber si sus síntomas son causados por un resfrío, por alergias o por sinusitis es el primer paso
hacia la elección del tratamiento adecuado

 

 

Revisado por: Thanai Pongdee, MD, FAAAAI

Fuente: AAAAI

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Cápsulas de Salud: ¿Qué es la sinusitis?

La sinusitis es el término médico que se usa para designar la inflamación (irritación e hinchazón) de los senos nasales. Suele estar provocada por una infección.

Los senos nasales son las cavidades óseas llenas de aire húmedo que hay en el interior de los huesos de la cara y alrededor de la nariz. Cuando estamos sanos, los senos nasales están llenos de aire, lo que hace que los huesos faciales sean menos densos y más ligeros. Los senos nasales también influyen en cómo nos suena la voz.

Las infecciones por virus o bacterias, o ambas a la vez, pueden causar una sinusitis. Por lo general, cuando una persona tiene un resfriado o catarro tiene los senos nasales inflamados. Esto recibe el nombre de sinusitis vírica. Las alergias también pueden conducir a una sinusitis.

Si la congestión nasal (nariz tapada) propia de un resfriado común o de una alergia no permite que los senos nasales drenen adecuadamente, las bacterias pueden quedar atrapadas en su interior, conduciendo a una sinusitis bacteriana.

La sinusitis bacteriana tiende a hacer que la gente se encuentre peor que la sinusitis vírica. Una persona con una sinusitis bacteriana suele tener más dolor y más inflamación facial que una que tenga una sinusitis vírica, y es posible que también tenga fiebre.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la sinusitis?

Algunos de los signos de la sinusitis bacteriana son:

  • nariz tapada o secreción nasal con tos diurna que dura de 10 a 14 días o más sin mejoría
  • mucosidades verdes, densas y continuas en la nariz (a veces acompañadas de mucosidad en la garganta)
  • dolor sordo persistente y/o hinchazón alrededor de los ojos
  • sensibilidad o dolor al tacto en o alrededor de los pómulos
  • una sensación de presión dentro de la cabeza
  • dolor de cabeza al levantarse por las mañanas o al inclinarse hacia delante
  • mal aliento, incluso después de lavarse los dientes
  • dolor en los dientes superiores
  • fiebre superior a 102º Fahrenheit (39 °C)

Algunas personas también tienen tos seca por la noche que les dificulta conciliar el sueño. Otras tienen molestias estomacales y/o náuseas.

Muchos de estos síntomas son similares a los de la sinusitis vírica o las alergias. Aún y todo, es una buena idea ir al médico por si acaso. La sinusitis vírica y la rinitis alérgica son más frecuentes, pero la sinusitis bacteriana se debe tratar con antibióticos, que solo se pueden adquirir con receta médica.

¿Cómo se trata la sinusitis?

Los médicos suelen recetar antibióticos para tratar una sinusitis bacteriana. Es posible que el médico te recete también un espray nasal de uso tópico (que se aplica directamente en la nariz) que contenga esteroides, un antihistamínico o un descongestivo para reducir la congestión y la secreción nasal, así como los síntomas relacionado con la presión.

La fiebre y el dolor se pueden tratar con paracetamol o ibuprofeno. Los espráis y las irrigaciones con gotas de solución salina de venta sin receta médica son eficaces y seguras para lavar la nariz y aliviar muchos síntomas nasales y de los senos nasales.

¿Puedo prevenir la sinusitis?

Puedes reducir las probabilidades de desarrollar una sinusitis haciendo varios cambios sencillos en el ambiente de tu casa. Prueba a utilizar un humidificador cuando haga frío para impedir que el aire seco y caliente de la calefacción te irrite los senos nasales, lo que los puede hacer más susceptibles a las infecciones. Limpia el humidificador con regularidad porque el moho, que puede desencadenar alergias en algunas personas, se forma fácilmente en los ambientes húmedos.

Si padeces alguna alergia, haz un esfuerzo extra por mantenerla bajo control porque la alergia puede hacer a una persona más proclive a desarrollar infecciones en los senos nasales.

¿La sinusitis es contagiosa?

La sinusitis no es contagiosa. Pero suele ir precedida por un resfriado o catarro, que se puede contagiar a familiares y amigos. La forma más eficaz de prevenir el contagio de gérmenes es lavarse las manos frecuentemente y a conciencia. Mantente alejado de los pañuelos usados e intenta reducir el contacto con quienes estornudan a menudo o presentan síntomas de sinusitis.

¿Qué puedo hacer para encontrarme mejor?

Si el médico te ha recetado antibióticos o cualquier otro medicamento, asegúrate de seguir sus instrucciones al pie de la letra. En caso contrario, la sinusitis te podría durar mucho tiempo o bien curarte y luego recaer. Aunque te encuentres mejor, completa todo el ciclo de tratamiento antibiótico que te hayan recetado. Eso ayudará a matar todas las bacterias que te están provocando la infección.

Asegúrate de descansar mucho y de beber abundante líquido para que tu sistema inmunitario pueda trabajar junto con los antibióticos para combatir la infección y curarla.

Si tienes sinusitis, lo más probable es que no sea grave. Pero es importante que te vea un médico, sobre todo, si tus síntomas duran o empeoran. Si tuvieras una sinusitis bacteriana, el hecho de tratarla lo antes posible te ayudaría a impedir que la infección empeorara o que la contagiaras a otras personas. Así, también te encontrarás mejor mucho antes.

Revisado por: Patricia Solo-Josephson, MD
Fuente: Kids Health

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Cápsulas de Salud: ¿Qué es un resfriado?

Una  gripe, catarro o un resfriado común, es una infección de las vías respiratorias superiores. Esto significa que puede afectar a la nariz, la garganta y los senos nasales. Un virus del resfriado entra en tu cuerpo y te pone enfermo.

¿Qué causa los resfriados?

La mayoría de los resfriados están provocados por virus (llamados rinovirus) que se encuentran en las gotitas invisibles que hay en el aire que respiras o en las cosas que tocas. Si uno de esos virus entra en la capa protectora que recubre el interior de la nariz y de la garganta, desencadena una reacción en el sistema inmunitario. Esto puede provocar dolor de garganta y de cabeza, así como dificultades para respirar.

Nadie sabe exactamente por qué la gente se infecta con virus del refriado en ciertos momentos. Pero, por mucho que digan, sentarse o dormir expuesto a una corriente, no abrigarse lo suficiente cuando hace mucho frío o salir de casa con el pelo mojado no son motivos para contraer un resfriado.

El aire seco (interior o exterior) puede disminuir la resistencia a los virus. También pueden hacerlo las alergias, la falta de sueño, el estrés, no alimentarse bien o relacionarse con gente fumadora. Y los fumadores tienen más probabilidades de contraer refriados que quienes no fuman. Lo más probable es que sus síntomas sean peores, duren más y tengan más probabilidades de evolucionar a una bronquitis o incluso a una pulmonía.

¿Cuáles son los signos y los síntomas del resfriado?

Los primeros síntomas de un resfriado suelen ser picor de garganta, congestión o moqueo nasales y estornudos. Es posible que también estés cansado y que tengas dolor de garganta, tos, dolor de cabeza, fiebre leve, dolores musculares y pérdida del apetito. Las mucosidades nasales se te pueden volver espesas y de color amarillo o verde.

¿Son contagiosos los refriados?

Sí. Los rinovirus se pueden mantener vivos en las gotitas de aire o en las superficies hasta durante tres horas seguidas o incluso durante más tiempo. Si te tocas la boca o la nariz después de haber tocado a alguien o algo contaminado por alguno de esos virus, lo más probable es que te acatarres (a menos que ya estés inmunizado contra ese virus en concreto por haberte expuesto a él previamente).

Si ya estás acatarrado, tendrás más probabilidades de contagiar el catarro a otras personas si no te lavas las manos después de toser y de estornudar. Lo más probable es que ir a tu centro de estudios y hacer vida normal no haga que te encuentres peor. Pero aumentará las probabilidades de que contagies a tus amigos y compañeros de clase.

¿Cuánto duran los resfriados?

Los síntomas del catarro suelen aparecer de dos a tres días después de que una persona se exponga al virus. La gente resfriada tiene más probabilidades de contagiar a otras personas durante los tres o cuatro días posteriores a la aparición de los síntomas y pueden seguir contagiando durante un período de hasta 3 semanas. Aunque algunos resfriados se pueden alargar hasta a dos semanas, la mayoría desaparece en una semana.

¿Cómo se tratan los resfriados?

Los medicamentos de venta sin receta médica no sirven para prevenir los refriados, aunque hay gente cree que alivian sus síntomas. Tampoco sirven para acelerar el proceso de curación. Y algunos de los medicamentos para el catarro de venta libre pueden provocar molestias estomacales o hacer que la gente se sienta mareada, cansada o que tenga dificultades para conciliar el sueño. Si tienes la nariz muy tapada, prueba a utilizar gotas salinas (agua salada) para ayudar a despejártela.

Pregunta a tus padres (que pueden consultar a un médico o farmacéutico) qué medicamento deberías tomar, en el caso de que lo necesites. La mayoría de los médicos recomiendan paracetamol para los dolores, las molestias y la fiebre. Si estás resfriado, no debes tomar aspirina (ni ningún medicamento que contenga ácido acetilsalicílico) a menos que te lo recete un médico. El uso de aspirinas por parte de adolescentes refriados o con otras enfermedades de origen viral aumenta el riesgo de desarrollar un síndrome de Reye, un síndrome muy poco frecuente pero muy grave, que hasta puede llegar a ser mortal.

Tu médico te indicará si puedes tomar un antihistamínico o un descongestivo, pero hay escasas pruebas de que estos medicamentos sean realmente útiles.

¿Cómo me puedo encontrar mejor?

Al igual que todos los virus, los que provocan los resfriados deben seguir su curso. Descansar mucho y beber abundante líquido pueden hacer tanto como un buen medicamento para que una persona refriada se encuentre mejor.

Independientemente de que te apetezca pasarte todo el día durmiendo o simplemente tomarte las cosas con un poco más de calma, presta atención a lo que te diga tu cuerpo cuando estés resfriado. Un baño caliente o una manta eléctrica te pueden aliviar los dolores y molestias, y el vapor de una ducha caliente te puede ayudar a respirar mejor.

No te preocupes de si vas a alimentar al catarro o a matar de hambre a la fiebre. Basta con que comas cuando tengas hambre. Tal vez hayas oído que los resfriados se curan con sopitas de pollo. No hay ninguna prueba de que las sopas de pollo curen los resfriados, pero los enfermos llevan más de 800 años teniendo una fe ciega en este remedio.

¿Cuándo debería ir al médico?

Usualmente, los adolescentes que contraen refriados no se ponen muy enfermos ni necesitan recibir atención médica. Pero informa a tu médico si te ocurre alguna de las siguientes cosas:

  • Los síntomas del resfriado te duran más de una semana o aparecen en la misma época cada año o siempre que te expones al polen, el polvo, los animales o alguna otra sustancia (podrías tener una alergia).
  • Te cuesta respirar, jadeas o tienes respiración sibilante cuando te acatarras (podrías padecer asma).
  • Tus síntomas empeoran en vez de mejorar aproximadamente a partir del tercer día de resfriado (podrías tener una faringitis estreptocócica, una sinusitis, una bronquitis o alguna otra infección bacteriana, sobre todo si fumas).

Deberías visitar al médico si crees que podrías tener más que un simple resfriado o si tus síntomas catarrales empeoran en vez de mejorar.

Otros signos por los que deberías llamar al médico incluyen:

  • tos que dura más de 2-3 semanas
  • incapacidad para retener los sólidos o líquidos ingeridos
  • dolor de cabeza, facial o de garganta que va en aumento
  • dolor de garganta muy fuerte
  • fiebre de 103 ºF (39,3 ºC) o superior, o una fiebre de 102 ºF (38,9 ºC) o superior durante más de un día
  • dolor en el pecho o el estómago
  • ganglios linfáticos inflamados
  • dolor de oído

Un médico no puede identificar qué virus específico está provocando un resfriado. Pero tu médico te examinará la garganta y los oídos y es posible que también te extraiga exudado de la garganta para hacer un cultivo a fin de asegurarse de que tus síntomas no son un signo de otra afección. Hacer un cultivo de exudado de la garganta es un procedimiento sencillo e indoloro que implica frotar el interior de la garganta con el extremo blando de un bastoncillo de algodón (o hisopo) largo. El análisis de los gérmenes que se adhieran al bastoncillo ayudará al médico a determinar si tienes una infección por estreptococos y necesitas un tratamiento a base de antibióticos.

Si el médico te receta antibióticos, asegúrate de tomarlos exactamente como te indique. Si dejas de tomar los antibióticos demasiado pronto, incluso aunque empieces a encontrarte mejor, la infección podría persistir y es posible que desarrollaras otros problemas.

¿Los resfriados se pueden prevenir?

En uno u otro momento, todo el mundo se acatarra. Pero puedes reforzar la capacidad de tu sistema inmunitario para luchar contra las infecciones haciendo ejercicio regularmente, llevando una dieta equilibrada y descansando lo suficiente.

Aunque algunas personas recomiendan tratamientos alternativos para los resfriados (como los suplementos de zinc y de vitamina C tomados a dosis elevadas, o plantas medicinales como la equinácea), no se ha demostrado que ninguno de estos tratamientos sirva para prevenir ni para tratar eficazmente el resfriado. Puesto que las plantas medicinales pueden tener efectos secundarios negativos, muchos médicos no las recomiendan.

Revisado por: Patricia Solo-Josephson, MD
Fuente: Kids Health

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Cápsulas de Salud: ¿Tienes o tuviste cáncer y tienes dolor? (I Parte)

El dolor es uno de los síntomas más comunes de los pacientes con cáncer. El dolor puede obedecer al cáncer, el tratamiento del cáncer o una combinación de factores. Los tumores, la cirugía, la quimioterapia intravenosa, la radioterapia, la terapia dirigida, las terapias de cuidados médicos de apoyo, como los bisfosfonatos, y los procedimientos diagnósticos a veces causan dolor.

Es más probable que los pacientes más jóvenes sufran de dolor por el cáncer y de crisis de dolor que los pacientes de más edad. Los pacientes de cáncer avanzado tienen un dolor más intenso y en muchos sobrevivientes de cáncer el dolor continúa después de que termina el tratamiento.

Este sumario trata sobre las maneras de controlar el dolor en los adultos que tienen cáncer.

El dolor se puede controlar antes, durante y después de las pruebas y los procedimientos.

Algunas pruebas y procedimientos son dolorosos. Es útil iniciar el control del dolor antes de comenzar el procedimiento. En ocasiones se usan medicamentos para ayudar a que se sienta tranquilo o se duerma. Las terapias como la imaginería o la relajación también pueden ayudar a controlar el dolor y la ansiedad relacionados con el tratamiento. Saber lo que sucederá durante el procedimiento y tener a un familiar o amigo que lo acompañe a veces ayuda a reducir la ansiedad.

Los distintos tratamientos del cáncer quizás causen tipos específicos de dolor.

Los pacientes quizás sientan diferentes tipos de dolor según los tratamientos que reciben, como los siguientes:

  • Dolor posoperatorio.
  • Espasmos, dolor, escozor y picazón causados por la quimioterapia intravenosa.
  • Mucositis (llagas o inflamación en la boca u otras partes del aparato digestivo) causada por la quimioterapia o la terapia dirigida.
  • Ostealgia (dolor en los huesos) causado por el tratamiento con filgrastim o pegfilgrastim, que son factores estimulantes de colonias de granulocitos que ayudan a que el cuerpo elabore glóbulos blancos.
  • Dolor en la piel, erupción o síndrome mano-pie (enrojecimiento, hormigueo o ardor en las palmas de las manos o las plantas de los pies) causados por la quimioterapia o la terapia dirigida.
  • Dolor en las articulaciones y los músculos de todo el cuerpo causado por el tratamiento con paclitaxel o con inhibidores de la aromatasa.
  • Osteonecrosis de la mandíbula causada por los bisfosfonatos administrados para el cáncer que se diseminó al hueso.
  • Necrosis avascular causada por el uso de corticoesteroides durante mucho tiempo.
  • Síndromes de dolor causados por la radioterapia como los siguientes:
    • Dolor por la braquiterapia.
    • Dolor por estar acostado en la misma posición durante el tratamiento.
    • Mucositis (inflamación de las membranas mucosas en las áreas tratadas con radiación).
    • Dermatitis (inflamación de la piel en las áreas tratadas con radiación).
    • Crisis de dolor (empeoramiento repentino del dolor en el área tratada).

El dolor del cáncer a veces afecta la calidad de vida y la capacidad de funcionar incluso después de terminar el tratamiento.

El dolor que es intenso o continúa después de que termina el tratamiento aumenta el riesgo de ansiedad y depresión. Es posible que la ansiedad y la depresión empeoren el dolor del cáncer de manera que es más difícil de controlar. Algunos pacientes son incapaces de trabajar debido a su dolor.

El control del dolor mejora la calidad de vida.

En la mayoría de los pacientes con cáncer el dolor se logra controlar. Aunque el dolor del cáncer casi nunca se controla por completo, hay formas de aliviar el dolor en la mayoría de los pacientes. El control del dolor mejora la calidad de vida durante el tratamiento del cáncer y después de que termina.

Cada paciente necesita un plan personal para controlar el dolor del cáncer.

El diagnóstico, el estadio del cáncer, la respuesta al dolor y las cosas que le gustan o no a cada persona son diferentes. Por esta razón, cada paciente necesita un plan personal para controlar el dolor del cáncer. Usted, su familia y su equipo de atención de la salud pueden trabajar juntos para controlar el dolor. Como parte del plan de control del dolor, es posible que su proveedor de atención de la salud le entregue a usted y a su familia instrucciones escritas para aliviar el dolor en su hogar. Pregunte a su proveedor de atención de la salud a quién debe llamar si tiene preguntas sobre el dolor.

Evaluación del dolor relacionado con el cáncer

Puntos importantes

  • El equipo de atención de la salud le preguntará sobre su dolor para determinar el mejor tratamiento.
  • Para ayudar a controlar el dolor, se realizarán exámenes físicos y neurológicos.

El equipo de atención de la salud le preguntará sobre su dolor para determinar el mejor tratamiento.

Es importante encontrar temprano y tratar pronto la causa del dolor. El equipo de atención de la salud le ayudará a medir con frecuencia los niveles de dolor, como en los siguientes momentos:

  • Después de iniciar el tratamiento del cáncer.
  • Después de empezar cualquier tipo de tratamiento del dolor.
  • Cuando aparece un dolor nuevo.

Para obtener más información sobre el dolor, el equipo de atención de la salud le hará las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo comenzó el dolor?
  • ¿Cuánto tiempo dura el dolor?
  • ¿Dónde le duele? Le pedirán que muestre el sitio exacto del dolor en el cuerpo o en un dibujo del cuerpo.
  • ¿Qué tan fuerte es el dolor? Le pedirán que mida el dolor en una escala de 1 a 10, donde 10 es el dolor más fuerte.
  • ¿Ha habido cambios en el lugar que le duele, o en el momento en que se presenta el dolor?
  • ¿Qué hace que el dolor mejore o empeore?
  • ¿El dolor empeora durante ciertas horas del día o de la noche?
  • ¿Tiene una crisis de dolor (dolor intenso que empeora rápido aunque esté usando un medicamento para controlar el dolor)?
  • ¿Tiene dificultad para dormir, o se siente cansado, deprimido o ansioso?
  • ¿El dolor le impide realizar las actividades de la vida diaria, como comer, tomar un baño o desplazarse?

El equipo de atención de la salud también revisará sus antecedentes médicos, incluso los siguientes:

  • Tratamientos anteriores y actuales para el dolor.
  • Pronóstico (probabilidad de recuperación).
  • Otras afecciones que quizás tenga, como enfermedades del riñón, el hígado o una cardiopatía.
  • Consumo pasado o actual de nicotina, bebidas alcohólicas o pastillas para dormir.
  • Antecedentes personales o familiares de abuso de sustancias.
  • Antecedentes personales de trastornos de la salud mental o abuso.
  • Elecciones personales para el control del dolor.

La información que da al equipo de atención de la salud se utilizará para decidir cómo ayudarlo a aliviar el dolor. Los tratamientos incluyen medicamentos u otras terapias sin medicamentos. En algunos casos, los pacientes se envían a consultar con especialistas en dolor o especialistas en cuidados paliativos. El equipo de atención de la salud trabajará con usted para decidir si los beneficios del tratamiento superan los riesgos. También le informarán qué tanto alivio del dolor presentará como resultado del tratamiento del dolor. Después de iniciar el control del dolor, el médico seguirá preguntando sobre la eficacia del tratamiento y hará los cambios necesarios.

En ocasiones, estas preguntas se hacen a un miembro de la familia o la persona a cargo de un paciente con problemas de habla, lenguaje o comprensión.

Para ayudar a controlar el dolor, se realizarán exámenes físicos y neurológicos.

Se realizarán los siguientes exámenes:

  • Examen físico: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud e identificar cualquier signo de enfermedad, como masas o cualquier otra cosa que parezca anormal.
  • Examen neurológico: serie de preguntas y pruebas para revisar el funcionamiento del encéfalo, la médula espinal y los nervios. Con el examen se verifica el estado mental de la persona, la coordinación y la capacidad de caminar normalmente, y el funcionamiento adecuado de los músculos, los sentidos y los reflejos. Esto también se llama neuroexamen o prueba neurológica.

El equipo de atención de la salud también evaluará sus necesidades psicológicas, sociales y espirituales.

Fuente: NIH

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Cápsulas de Salud: ¿Qué es el síndrome de Sjögren?

El síndrome de Sjögren (pronunciado “SHO-gren”) es una enfermedad autoinmune en la que los glóbulos blancos de la sangre atacan el tejido y los órganos sanos del cuerpo. Con esta enfermedad, el sistema inmune ataca muchas otras cosas, las glándulas que mantienen lubricados los ojos y la boca. Es por eso que los ojos secos son un síntoma muy común del síndrome de Sjögren.

El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune común. Nueve de cada 10 personas con este síndrome son mujeres entre los 40 y los 60 años. No obstante, puede afectar a hombres y mujeres de cualquier edad o raza.

Síntomas del síndrome de Sjögren

Los síntomas del síndrome de Sjögren relacionados con los ojos incluyen:

  • Ojos extremadamente secos
  • Visión borrosa
  • Ardor o sensación de quemadura en los ojos
  • Sensación arenosa en los ojos
  • Excesiva sensibilidad a la luz
  • Molestia al usar lentes de contacto
  • Blefaritis (inflamación de los márgenes de los párpados)

Otros síntomas comunes incluyen boca seca y dolor articular.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de Sjögren?

Su oftalmólogo puede ordenar algunas pruebas para confirmar la presencia del síndrome de Sjögren. Una de ellas se conoce como la prueba de Schirmer. Esta prueba requiere colocar una pequeña tira de papel bajo el párpado inferior para medir la cantidad de lágrimas que su ojo produce durante un período de aproximadamente cinco minutos.

Puede utilizarse una prueba de coloración para teñir las lágrimas. Esto le permite al médico ver con un microscopio la rapidez con la cual se secan sus lágrimas. También puede ayudar a su oftalmólogo a ver qué tanto se ha afectado su córnea u otras partes del ojo, debido al resecamiento.

Es posible que su oftalmólogo examine las pequeñas glándulas de sus párpados. Estas glándulas, conocidas como glándulas de Meibomio, producen aceite para las lágrimas a fin de evitar que se sequen demasiado rápido. Si estas glándulas están inflamadas o tapadas, es posible que sus lágrimas no tengan la cantidad o la calidad necesaria de aceite. Esta es una de las causas del ojo seco.

Se pueden realizar otros tipos de pruebas para que su médico confirme el síndrome de Sjögren. Por ejemplo, puede medir la cantidad de salíva que tiene en su boca. Su médico puede también ordenar exámenes de sangre. Esto ayuda a comprobar la presencia de ciertas proteínas conocidas como anticuerpos y otros marcadores sanguíneos que generalmente se encuentran en personas que presentan el síndrome de Sjögren.

De ser necesario, su oftalmólogo puede remitirlo a un reumatólogo, un médico especializado en enfermedades autoinmunes. El reumatólogo puede revisar los exámenes de sangre y ayudar con el tratamiento.

Escrito por Kierstan Boyd
Revisado por Stephen N Lipsky MD

Nota: La información contenida en esta nota es de carácter informativo y no es, ni pretende ser, fuente de asesoría médica profesional en ningún tema.

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Cápsulas de Salud: ¿Qué es el ojo seco?

Los ojos necesitan lágrimas para mantenerse saludables y sin molestias. Cuando los ojos no producen la cantidad suficiente de lágrimas, existe una condición llamada ojo seco. El ojo seco también ocurre cuando las lágrimas no tienen la combinación adecuada de elementos (ver diagrama abajo) ó cuando la película lagrimal no es como debería ser.

¿Cómo funcionan las lágrimas?

Cuando parpadea, esparce una lámina de lágrimas sobre el ojo. Esto mantiene la superficie del ojo suave y lisa. La película lagrimal es importante para la buena visión.

La película lagrimal está compuesta por tres capas.

  • Una capa grasosa
  • Una capa acuosa
  • Una capa de mucosa

Cada capa de la lágrima cumple una función.

La capa grasosa es la parte exterior de la película lagrimal. Esto hace que la superficie de la lágrima se suavice y evita que las lágrimas se sequen muy rápidamente. Esta capa se genera en las glándulas de meibomio del ojo.

La capa acuosa es el medio de la película lagrimal. Representa la mayor parte de lo que vemos como lágrimas. Esta capa limpia el ojo, lavando las partículas que no pertenecen al ojo. Esta capa proviene de la glándula lagrimal que está en los párpados.

La capa mucosa es la capa interior de la película lagrimal. Esta capa ayuda a esparcir la capa acuosa sobre la superficie del ojo, para mantenerlo húmedo. Sin la presencia de mucosa, las lágrimas no se adhieren al ojo. La mucosa se produce en la conjuntiva. La conjuntiva es el tejido transparente que cubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados.

En general, los ojos producen lágrimas constantemente para mantenerse húmedos. Si tenemos los ojos irritados o lloramos, los ojos producen muchas lágrimas. Sin embargo, a veces los ojos no producen las lágrimas suficientes o algo afecta a una o más capas de la lámina de lágrimas. En esos casos, el resultado es tener ojos secos.

Los síntomas del ojo seco

Estos son algunos de los síntomas del ojo seco.

  • Siente picazón y ardor en los ojos.
  • Tiene sensación de algo que raspa o arenilla dentro del ojo.
  • Tienes visión borrosa, especialmente al leer
  • Hay líneas de moco en el interior o alrededor de los ojos.
  • Tiene los ojos rojos o irritados. Esto pasa especialmente cuando está en un lugar con viento o cerca de humo de cigarrillos.
  • Usar lentes de contacto le genera dolor.
  • Tiene muchas lágrimas.

Puede sonarle raro que tener muchas lágrimas en los ojos sea indicio de “ojo seco.” Pero los ojos producen más lágrimas cuando se irritan a causa del ojo seco.

Causas del ojo seco

Las personas tienden a producir menos lágrimas a medida que envejecen. Tanto los hombres como las mujeres pueden padecer de ojo seco. Sin embargo, es más común en las mujeres, particularmente en aquellas que ya pasaron por la menopausia.

Estas son otras causas para el ojo seco.

  • Algunas enfermedades, como la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren, enfermedades de la tiroides y lupus.
  • Blefaritis (cuando se inflaman o se enrojecen los párpados)
  • Entropión (los párpados se pliegan hacia adentro); ectropión (los párpados se pliegan hacia afuera)
  • Estar en lugares con humo, viento o un clima muy seco
  • Mirar la pantalla de una computadora durante mucho tiempo, leer y otras actividades que reducen el parpadeo
  • Usar lentes de contacto durante mucho tiempo
  • Someterse a una cirugía ocular refractiva, como LASIK
  • Tomar determinados medicamentos, como:
    • diuréticos (pastillas de agua) para la presión arterial alta
    • betabloqueadores, para problemas cardíacos o presión arterial alta
    • medicamentos para la alergia y el resfrío (antihistamínicos)
    • píldoras para dormir
    • ansiedad y medicación antidepresiva
    • medicamentos para la acidez

Infórmele a su oftalmólogo todos los medicamentos recetados y no recetados que toma.

 

Escrito por Kierstan Boyd
Revisado por William Barry Lee MD

Fuente: Academia Americana de Oftalmología

Nota: La información contenida en esta nota es de carácter informativo y no es, ni pretende ser, fuente de asesoría médica profesional en ningún tema.

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Cápsulas de Salud: El síndrome de fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica es un trastorno complejo caracterizado por fatiga extrema que no puede atribuirse a ninguna enfermedad preexistente. La fatiga puede empeorar con la actividad física o mental, pero no mejora con el descanso.

Esta afección también se conoce como «enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo» o «encefalomielitis miálgica». A veces, se abrevia «EM/SFC».

La causa del síndrome de fatiga crónica es desconocida, aunque existen muchas teorías, que van de las infecciones virales al estrés psicológico. Algunos expertos creen que el síndrome de fatiga crónica puede desencadenarse por una combinación de factores.

Ninguna prueba individual puede confirmar un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica. Es posible que necesites una variedad de pruebas médicas para descartar otros problemas de salud que tienen síntomas similares. El tratamiento del síndrome de fatiga crónica se centra en el alivio de los síntomas.

Síntomas

Algunos de los signos y síntomas son:

  • Fatiga
  • Pérdida de memoria o concentración
  • Dolor de garganta
  • Agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello o las axilas
  • Dolor articular o muscular sin causa aparente
  • Dolores de cabeza
  • Sueño no reparador
  • Agotamiento extremo que dura más de 24 horas después de realizar ejercicio físico o mental

Cuándo consultar al médico

La fatiga puede ser síntoma de distintas enfermedades, como infecciones o trastornos psicológicos. En general, consulta con el médico si experimentas fatiga persistente o excesiva.

Causas

Las personas que tienen síndrome de fatiga crónica parecen ser hipersensibles incluso a cantidades normales de ejercicio y actividad.

Todavía se desconoce el motivo por el cual esto ocurre en algunas personas y en otras no. Es posible que algunas personas nazcan con una predisposición al trastorno que después se desencadena por una combinación de factores. Los posibles desencadenantes comprenden:

  • Infecciones virales. Debido a que algunas personas desarrollan el síndrome de fatiga crónica después de tener una infección viral, los investigadores se preguntan si es posible que sean los virus los que desencadenan el trastorno. Entre los virus sospechosos se encuentran el virus de Epstein-Barr, el virus del herpes humano 6 y los virus de la leucemia del ratón. Todavía no se ha encontrado un vínculo concluyente.
  • Problemas del sistema inmunitario. El sistema inmunitario de las personas que tienen síndrome de fatiga crónica parece estar levemente afectado, pero no está claro si este deterioro es suficiente como para causar efectivamente este trastorno.
  • Desequilibrios hormonales. Las personas que padecen el síndrome de fatiga crónica a veces también tienen niveles anormales en sangre de las hormonas que se producen en el hipotálamo, en la hipófisis o en las glándulas suprarrenales. Pero todavía se desconoce la importancia de estas anormalidades.

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar los riesgos de padecer síndrome de fatiga crónica son:

  • Edad. El síndrome de fatiga crónica puede ocurrir a cualquier edad, pero afecta con más frecuencia a personas de entre 40 y 50 años.
  • Sexo. Las mujeres reciben diagnóstico de síndrome de fatiga crónica con mucha más frecuencia que los hombres, pero quizás esto se deba simplemente a que las mujeres son más propensas a informar sus síntomas a un médico.
  • Estrés. La dificultad de manejar el estrés puede contribuir a la aparición del síndrome de fatiga crónica.

Complicaciones

Las posibles complicaciones del síndrome de fatiga crónica comprenden:

  • Depresión
  • Aislamiento social
  • Restricciones en el estilo de vida
  • Aumento en las ausencias laborales

Fuente: Mayo Clinic

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Cápsulas de Salud: Cómo ayudar a una persona responsable del cuidado de un paciente con Alzheimer

La atención del Alzheimer es un trabajo de 24 horas al día. Cuando ofreces ayuda a una persona responsable del cuidado de enfermos de Alzheimer, sé específico e insiste con gentileza.

Las personas responsables del cuidado de los enfermos de Alzheimer necesitan todo el apoyo que puedan conseguir. Si conoces a alguien que está cuidando a un ser querido que tiene esta enfermedad, estas son las formas de ayudarlo.

Sé específico

Puede ser difícil que una persona encargada del cuidado acepte las ofertas de ayuda en general, ya que no son específicas. Si quieres apoyar a un amigo que se está encargando del cuidado de un ser querido, haz un ofrecimiento concreto. Por ejemplo:

  • «Voy a ir a la tienda de comestibles. ¿Qué puedo traerte?».
  • «Tengo unas horas libres mañana por la tarde. ¿Quieres que me quede mientras haces mandados o dedicas un tiempo para ti?».
  • «Hice doble ración de mi receta de pastel de carne para compartir contigo. Te traje suficiente como para que te alcance para varias comidas».
  • «¿Necesitas que te lave algo de ropa? Puedo recogerla hoy y traerla limpia mañana».
  • «¿Tienes que cortar el césped del patio? Con gusto me encargaría de eso este fin de semana».

Comunicación

Enviar una tarjeta o llamar a una persona encargada del cuidado puede ser una gran manera de mostrar apoyo. Los correos electrónicos y los mensajes de texto también son útiles, pero con frecuencia las visitas personales son aún mejores. La comunicación con el mundo exterior puede ayudar a levantarle el ánimo a una persona encargada del cuidado.

Reconocer los signos del estrés de la persona responsable del cuidado

Ten en cuenta que a algunas personas encargadas del cuidado les resulta difícil aceptar ayuda, ya que creen erróneamente que deberían hacer todo por su cuenta. Esta actitud puede resultar perjudicial no solo para la persona encargada del cuidado, sino también para la persona que sufre la enfermedad de Alzheimer. El estrés de la persona encargada del cuidado puede provocar irritabilidad, ira, cansancio, retraimiento social, ansiedad, depresión y otros problemas.

Si no te aceptan los ofrecimientos de ayuda, insiste con gentileza. Recuérdale a la persona encargada del cuidado que no tiene que hacerlo solo, y que la mejor manera de cuidar de alguien es primero cuidarse a uno mismo.

 

Fuente: Mayo Clinic

 

Cápsulas de Salud: El Helicobacter Pylori

El Helicobacter pylori, también conocido como H. pylori, es una bacteria que vive en nuestro estómago y duodeno, y es responsable por la más común infección bacteriana crónica en seres humanos.

El H. pylori ha sido reconocido en todas la poblaciones del mundo y en individuos de todas las edades. Estimaciones conservadoras sugieren que más del 50% de la población mundial posee el estómago colonizado por dicha bacteria.

¿Qué es el Helicobacter pylori?

El Helicobacter pylori es una bacteria que posee la increíble capacidad de sobrevivir en uno de los ambientes más inhóspitos de nuestro organismo: el estómago, que presenta un medio extremamente ácido, con un pH inferior a 4. La acidez del estómago es uno de los mecanismos de defensa de nuestro organismo contra las bacterias que son ingeridas con los alimentos. Pocos son los seres vivos que logran sobrevivir en un ambiente tan ácido.

No obstante, el H. pylori presenta algunos «trucos» evolutivos que le permiten adaptarse a un medio tan hostil.

La bacteria produce sustancias que neutralizan los ácidos, formando una especie de nube protectora a su alrededor, permitiendo que la misma se movilice dentro del estómago hasta encontrar un punto para fijarse. Además de esta protección, el Helicobacter pylori logra sobrepasar la barrera de moco que el estómago posee para protegerse de la propia acidez, adhiriéndose al moco, área debajo de la mucosa, donde la acidez es mucho menos intensa. Por lo tanto, además de producir sustancias contra la acidez, el H. pylori logra penetrar el estómago hasta partes donde el ambiente es menos agresivo.

¿Cómo se contrae?

El modo de contagio del Helicobacter pylori aún no es plenamente conocido. Sabemos que la transmisión puede ocurrir de una persona contaminada a una persona sana por medio del contacto con vómitos o heces; en el caso de las heces, generalmente bajo la forma de aguas o alimentos contaminados.

Los seres humanos parecen ser el reservatorio principal de la bacteria, sin embargo, el H. pylori ya fue aislado en otros primates, ovejas y en gatos domésticos, lo cual sugiere que la transmisión de estos a los seres humanos podría ocurrir.

El agua contaminada, principalmente en los países en desarrollo, suele ser una fuente de bacterias. El H. pylori logra permanecer viable en el agua por varios días. En los países sin saneamiento básico universal, la mayoría de los niños es infectada antes de los 10 años y la presencia en la población adulta llega a ser mayor de un 80%. En los países desarrollados, como en Estados Unidos y en Europa, la contaminación en niños es poco común, no obstante la transmisión en la vida adulta es frecuente, donde más del 50% de la población arriba de la edad de los 60 años se encuentra infectada.

Cuando un miembro de la familia se infecta con el Helicobacter pylori, el riesgo de transmisión para los hijos y conyugue es altísimo. Esta transmisión es común incluso en casas con buenas condiciones de higiene, lo que deja en duda si la transmisión ocurre siempre por vía fecal/oral. La transmisión a través de la saliva aún no está comprobada.

El H. pylori puede ser encontrado en la boca, principalmente en las placas dentarias, no obstante su concentración parece ser muy baja para que haya transmisión. Un dato que habla en contra de esta forma de transmisión es el hecho de que los dentistas no presentan mayores tasas de contaminación respecto a otros profesionales que no lidian constantemente con saliva y placas bacterianas.

Enfermedades causadas por el Helicobacter pylori

Como ya se ha dicho al inicio de este artículo, el Helicobacter pylori suele alojarse en la pared del estómago, justo debajo de la capa protectora de moco. Esa capa es esencial para la protección del estómago, impidiendo que el ácido clorhídrico agreda a su mucosa. El problema es que el H. pylori produce una serie de enzimas, algunas de ellas directamente irritantes para las células del estómago, otras activas contra la capa de moco, tornándola más débil, dejando la pared del estómago desprotegida contra el contenido ácido. Estas acciones provocan inflamación de la mucosa del estómago, lo cual lleva a la gastritis y, en algunos casos, a la formación de úlcera péptica y hasta de tumores.

En resumen, la presencia del Helicobacter pylori causa lesión en el estómago y en el duodeno, estando así asociado a un mayor riesgo de:

  • Gastritis
  • Duodenitis (inflamación del duodeno).
  • Úlcera de duodeno.
  • Úlcera de estómago
  • Cáncer de estómago.
  • Linfoma de estómago (linfoma MALT).

Síntomas

La gran mayoría de los pacientes contaminados por el Helicobacter pylori no presenta ningún tipo de síntoma o complicación. Existen cepas de la bacteria más agresivas y cepas más indolentes, lo cual explica, en parte, la ocurrencia de síntomas apenas en pocas personas contaminadas. Es importante destacar que el Helicobacter pylori en sí no causa síntomas. Los pacientes contaminados con H. pylori que presentan quejas lo hacen por la presencia de gastritis o úlceras pépticas provocadas por la bacteria. En estos casos, los síntomas más comunes son:

  • Dolor o incomodidad, generalmente como quemazón en la parte superior del abdomen.
  • Sensación de hinchazón del estómago.
  • Saciedad rápida del hambre, generalmente después de comer tan sólo una pequeña cantidad de alimento.

Estos síntomas reciben el nombre de dispepsia.

En el caso de úlceras, las siguientes señales y síntomas también son comunes:

  • Náuseas o vómitos.
  • Heces oscuras.
  • Anemia.

Si el paciente no presenta gastritis ni úlceras, la simple presencia de H. pylori no puede ser responsabilizada por síntomas como dolores estomacales. A manera de ejemplo, varios estudios muestran que sólo 1 de cada 14 pacientes con quejas de quemazón estomacal, sin gastritis o úlcera documentadas en la endoscopia, presentan mejoría con el tratamiento para el H. pylori.

El H. pylori también parece ser responsable por la aparición de aftas recurrentes en algunos pacientes, pero esta asociación aún no está comprobada.

Diagnóstico

Actualmente existen varios métodos para diagnosticar la presencia de la bacteria Helicobacter pylori. Sin embargo, más importante que el diagnóstico de la bacteria es saber en quién se debe investigar su presencia. Como en algunos lugares hasta el 90% de la población está contaminada por la bacteria, los exámenes serán positivos en casi todo mundo. Por lo tanto, no tiene sentido solicitar la investigación de H. pylori en personas sin quejas específicas.

Antiguamente, la investigación del H. pylori se realizaba sólo con endoscopia digestiva, por medio de biopsias del estómago. Hoy día hay exámenes no invasivos, por medio de las heces, sangre o de la respiración.

No obstante, en los pacientes que se quejan de dolores estomacales, la endoscopia es importante para evaluar el estado del estómago, sirviendo también para el diagnóstico de gastritis, úlceras o tumores. Por eso, muchos de los diagnósticos de Helicobacter pylori todavía se realizan por medio de la endoscopia digestiva, a través de la biopsia y del test de ureasa. Los exámenes no invasivos acaban siendo más utilizados después del tratamiento, a fin de confirmar la eliminación de la bacteria.

Los pacientes con menos de 55 años que presentan quejas de quemazón estomacal, sin señales que puedan indicar un tumor o úlceras activas (sangrado, anemia, saciedad precoz, pérdida de peso inexplicada, vómitos recurrentes, historial familiar de cáncer gastrointestinal…) pueden ser sometidos a un examen no invasivo, con miras a un tratamiento en caso de que sean positivos para el H. pylori. La endoscopia es indicada sólo si no hay mejoría de los síntomas con el tratamiento.

Helicobacter pylori y cáncer de estómago

Sabemos que la mayoría de la población se encuentra colonizada por el H. pylori, no obstante, apenas una pequeñísima parte desarrolla cáncer de estómago. Luego, podemos concluir que el H. pylori aumenta el riesgo de cáncer, pero no es el único factor. Por lo tanto, no está indicado el tratamiento contra el Helicobacter pylori para todo aquel que tenga la bacteria. Sólo los pacientes con antecedentes familiares de cáncer gástrico deben preocuparse con la presencia asintomática del H. pylori. En estos casos, incluso si el paciente no presenta ningún síntoma, se indica la investigación de la bacteria y el tratamiento a fin de erradicarla.

El Helicobacter pylori está relacionado con el surgimiento de un tipo específico de linfoma del estómago, llamado de MALT. La relación es tan estrecha que el tratamiento de este tumor se lleva a cabo con antibióticos y la erradicación de la bacteria lleva a la cura de esta neoplasia.

Tratamiento

Recientemente, la indicaciones para el tratamiento del H. pylori fueron expandidas, englobando grupos que hasta hace poco tiempo atrás no eran habitualmente tratados. Las actuales indicaciones para tratamiento del Helicobacter pylori son:

  • Gastritis.
  • Úlcera gástrica y/o duodenal.
  • Linfoma MALT gástrico.
  • Parientes de primer grado de pacientes con cáncer gástrico.
  • Anemia por carencia de hierro sin causa aparente.
  • Púrpura trombocitopénica idiopática.
  • Pacientes en terapia de largo plazo con antiinflamatorios, que tienen sangrado gastrointestinal y/o úlcera péptica.

El tratamiento para el H. pylori es habitualmente realizado con 3 medicamentos por 7-14 días con un inhibidor de la bomba de protones (Omeprazol, Pantoprazol o Lanzoprazol) + dos antibióticos, como Claritromicina y Amoxicilina o Claritromicina y Metronidazol.

Después de 4 semanas del fin del tratamiento, el paciente puede realizar los exámenes no invasivos para confirmar la eliminación de la bacteria Helicobacter pylori.

Autor: Dr. Pedro Pinheiro

Fuente: https://www.mdsaude.com/es/gastroenterologia-es/h-pylori/

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