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Cápsulas de Salud: Por qué es importante mantener bajo control el nivel de triglicéridos

Aunque hemos escuchado hablar sobre ellos, no siempre tenemos claro su importancia o cómo pueden afectar nuestra salud. Nos referimos a los triglicéridos, un tipo de grasa (lípidos) que se encuentran en la sangre.

Cuando nos alimentamos, nuestro cuerpo convierte en triglicéridos todas esa calorías que no utilizamos de inmediato. Estas se almacenan en las células grasas y luego, las hormonas los liberan para proveer de energía entre las comidas.

Si regularmente ingieres más calorías de las que quemas, sobre todo de alimentos ricos en carbohidratos, puedes tener los triglicéridos altos (hipertrigliceridemia).

¿Cuáles son los niveles adecuados?

Con un análisis de sangre es posible determinar si el nivel de tus triglicéridos está bajo control:

Normal: menos de 150 miligramos por decilitro (mg/dl), o menos de 1.7 milimoles por litro (mmol/l)
En límites: 150 a 199 mg/dl (1.8 a 2.2 mmol/l)
Alto: 200 a 499 mg/dl (2.3 a 5.6 mmol)
Muy alto: 500 mg/dl o más (5.7 mmol/l o más)

Un alto nivel de triglicéridos puede generarnos complicaciones de salud, por lo que si presentamos un cuadro de estos debemos tomar medidas. En la mayoría de los casos es posible manejarlo mediante una dieta adecuada, con pautas estrictas, y mucho ejercicio.

«Las comidas influyen de forma decisiva en las cifras de los lípidos. Los peores aliados de la elevación son las grasas saturadas y las grasas trans. Las primeras se encuentran en los lácteos, el chocolate, la carne de pollo y la yema de huevo. Las segundas aparecen en productos procesados que atravesaron la técnica de hidrogenación, como las galletitas saladas, las tortas, las tapas de empanadas y las golosinas», indica el doctor Leonardo Biolatto en el sitio web Mejor con salud.

¿Por qué hay que preocuparse ante un nivel alto de triglicéridos?

Los triglicéridos altos pueden generen el endurecimiento de las arterias o el engrosamiento de las paredes arteriales (arterioesclerosis), lo que incrementa el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos y enfermedades del corazón. Los triglicéridos extremadamente altos también pueden causar inflamación aguda del páncreas (pancreatitis).

«Los triglicéridos altos suelen ser un signo de otras afecciones que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares, tales como obesidad y síndrome metabólico, que es un grupo de afecciones en las que hay demasiada grasa alrededor de la cintura, hipertensión arterial, triglicéridos altos, hiperglucemia y niveles anormales de colesterol», indican los especialistas de la Mayo Clinic.

Los triglicéridos altos también pueden ser un signo de:

  • Diabetes tipo 2 o prediabetes.
  • Síndrome metabólico: afección en la que la hipertensión arterial, la obesidad y la hiperglucemia se presentan juntas, lo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas.
  • Niveles bajos de las hormonas tiroideas (hipotiroidismo).
  • Ciertas afecciones genéticas raras que alteran la forma en que el cuerpo convierte la grasa en energía.

Hay otras causas por las cuales los niveles de triglicéridos pueden incrementarse, entre estas está el sedentarismo, es así que quienes no realizan ejercicio físico de manera regular, por lo general presentan cifras elevadas de colesterol y triglicéridos, con menor circulación sanguínea.

También hay varios hábitos tóxicos que están asociados a la elevación de los triglicéridos y que pueden estar perjudicándonos. Fumar y consumir alcohol regularmente interrumpe los procesos de acumulación y utilización de los lípidos. El hígado, que es un órgano con gran influencia en ello, se debilita con la toxicidad del tabaco y los alcoholes.

¿Cómo disminuir los triglicéridos?

Llevar un estilo de vida saludable es una de las principales recomendaciones de los especialistas de la Mayo Clinic, por lo que aconsejan seguir las siguientes pautas:

Hacer ejercicio regularmente. Intenta realizar al menos 30 minutos de actividad física la mayoría o todos los días de la semana. Hacer ejercicio regularmente puede reducir los triglicéridos y aumentar el colesterol «bueno». Procura incorporar más actividad física en tus tareas diarias, por ejemplo, subir las escaleras en el trabajo o dar un paseo durante los descansos.

Evitar el azúcar y los carbohidratos refinados. Los carbohidratos simples, como el azúcar y los alimentos hechos con harina blanca o fructosa, pueden incrementar los triglicéridos.

Bajar de peso. Si tienes hipertrigliceridemia leve a moderada, enfócate en reducir las calorías. Esas calorías adicionales se convierten en triglicéridos y se almacenan como grasa, pero al reducirlas, disminuyen los triglicéridos.

Elegir grasas más saludables. Reemplaza las grasas saturadas de las carnes por las grasas más saludables de los vegetales, como los aceites de oliva y colza (canola). En lugar de carne roja, come pescado rico en ácidos grasos omega-3, como la caballa o el salmón. Evita las grasas trans y los alimentos con aceites o grasas hidrogenadas.

Limitar el consumo de alcohol. El alcohol no solo es alto en calorías y azúcar, sino que ejerce un efecto particularmente fuerte sobre los triglicéridos. Si tienes hipertrigliceridemia grave, evita beber alcohol.

Cuando estas recomendaciones no son suficientes para para controlar el nivel alto de los triglicéridos, quizás es necesario recurrir a los medicamentos, los cuáles deben ser recetados por un médico luego de una evaluación del paciente.

Fuente: El Universo

Cápsulas de Salud: Cinco claves para combatir la hipertensión

Es uno de los factores de riesgo cardiovascular más frecuentes: la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que la hipertensión afecta a más de 1100 millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, podríamos reducir esa prevalencia siguiendo unas recomendaciones básicas. Por el contrario, mantener unas cifras de presión arterial elevadas puede traernos muchos problemas relacionados con la salud cardiovascular.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias al ser bombeada por el corazón, y si esa presión es alta, tiene consecuencias. Las primeras las sufren las arterias, que se endurecen para soportar la presión arterial alta, lo que a su vez puede dificultar el paso de la sangre; es lo que se conoce como ateroesclerosis, que puede derivar en complicaciones graves como infarto de miocardio, hemorragia o trombosis cerebral. También aumenta el riesgo de arritmias, insuficiencia cardiaca, dilatación de aurícula izquierda, relajación disminuida del ventrículo izquierdo o hipertrofia del ventrículo izquierdo. Además, con la hipertensión no solo el corazón y las arterias se ven sometidas a mayor esfuerzo. También los riñones se ven afectados, por eso puede derivar en insuficiencia renal.

Valores recomendados

Para saber si nuestra presión arterial se encuentra en las cifras recomendadas, antes debemos distinguir entre los dos valores que mediremos. Uno de ellos es la presión sistólica, que es cuando el corazón se contrae. Es la cifra más alta de las dos que se miden. El otro valor corresponde al momento en que el corazón se relaja o está en reposo, entre latidos, y es la llamada presión diastólica.

Los siguientes valores pueden servirnos de indicadores para saber si nuestra presión arterial es normal:

– Presión arterial (PA) ideal: igual o inferior a 120/80 mmHg

– PA normal: igual o inferior a 135/85 mmHg

– PA normal alta: 136-139/86-89 mmHg

– HTA grado I: igual o superior a 140/90 mmHg

– HTA grado II: igual o superior a 160/100 mmHg

– HTA grado III o severa igual o superior a 180/110 mmHg

Cómo combatirla

Para evitar que nuestras cifras de presión arterial se eleven por encima de lo recomendado, hay cinco recomendaciones básicas que podemos seguir:

– Dejar de fumar. Tanto la presión arterial como la frecuencia cardiaca se incrementan con el tabaco. Por eso dejar de fumar es clave.

– Restringir el alcohol. El consumo excesivo de alcohol también aumenta la presión arterial, además de que favorece otros factores de riesgo cardiovascular.

– Mantenerse en el peso adecuado. La obesidad y el sobrepeso son enemigos de la hipertensión, de ahí que vigilar el peso sea una medida efectiva.

– Seguir una alimentación equilibrada evitando la sal. La alimentación saludable no solo nos ayudará a mantenernos en nuestro peso, sino que también se convertirá en una aliada a la hora de combatir la hipertensión. Especialmente si restringimos la sal, el azúcar y el consumo de grasas saturadas.

– Ejercicio frecuente. La actividad física repercute positivamente en todo el organismo, y uno de sus beneficios es precisamente que ayuda a combatir la hipertensión.

En caso de que las medidas anteriores no sean suficientes, la opción es combinarlas con tratamiento farmacológico.

Fuente: Fundación del Corazón

Cápsulas de Salud: Diez medidas para prevenir la alergia dentro de casa

Compartimos en este artículo, diez medidas para prevenir la alergia dentro de casa sirven para el polen, la caspa de los animales o los ácaros –que son esos bichos que se alimentan de las sustancias que hay en el polvo de las casas- y que fastidian al 30 % de los alérgicos.

  • VENTILAR: Ventilar, siempre hay que ventilar… especialmente en caso de adolescentes y otros tigres en casa. Al menos durante diez minutos y nunca a primera o a última hora del día, que es cuando hay más concentración de polen en el ambiente.
  •  PUERTAS Y VENTANAS: Es importante que las puertas y ventanas sean aislantes y cierren bien para que no se cuele el polen.
  • CORTINAS: Evitar las cortinas gruesas, de tipo rococó, con entramados complejos. Acumulan mucho polvo, así que mejor elegir telas finas, lavables, que se desmonten fácil. Preferiblemente de material que se llama “screen” que se pone en las enrollables y paneles japoneses o en las cocinas, porque su composición (fibra de vidrio, PVC) puede no ser tan  cuqui pero repele el polvo y se puede limpiar con una bayeta. El papel pintado tampoco se recomienda.
  • ¡ADIÓS PELUCHES! Di adiós al zorromostro decorativo.  El peluche que te consiguió tu exnovio en las fiestas del pueblo, el souvenir de la torre Eiffel, el trofeo del campeonato de mus. En la alergia al polen o a los ácaros el minimalismo deco es un plus.
  • COJINES Y EDREDONES: Al vestir las camas hay que evitar lanas y plumas. Las mantas y los edredones deben ser sintéticos. Se acabó el glamur, pero el tejido sintético frena los síntomas de la alergia al polen y a los ácaros.
  • ROPA: La ropa, tanto de vestir como de cama, se debe lavar al menos semanalmente y a sesenta grados, que es la temperatura a la que mueren los ácaros.
  • TENDER LA ROPA: Es mejor tender dentro de casa. Tampoco es cuqui ni va con la decoración, pero tender fuera favorece la introducción de polen.
  • ÁCAROS: Los ácaros se acumulan especialmente en colchones, almohadas, sofás y cojines. Así que mejor un colchón macizo, de esponja, de látex o viscoelástico, según convenga más por comodidad y precio. Los colchones de muelles son la peor idea porque son huecos por dentro y favorecen la acumulación de los ácaros.
  • ALMOHADA: La almohada conviene que sea también de alguno de estos materiales, por ejemplo, viscoelástica. Hay que evitar las de miraguano (fibra vegetal), que es fatal para la alergia al polen o a los ácaros.
  • En la ASPIRADORA hay que usar filtros de agua o filtros HEPA y aspirar, además del suelo y las alfombras, los colchones y los sofás. Al menos una vez por semana y si es un par de veces, mejor.

Fuente: Boticaria García

Nota: La información contenida en esta nota es de carácter informativo y no es, ni pretende ser, fuente de asesoría médica profesional en ningún tema.

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Cápsulas de Nutrición: ¿Qué son los probióticos?

Existe un grupo de alimentos funcionales que está empezando a estar de moda, aunque parece que los hombres mayores de 50 años todavía son reticentes a usarlos. Nos referimos a los productos enriquecidos en ingredientes probióticos y prebióticos. En su publicidad prometen casi de todo. Sin embargo poca gente sabe qué diferencias hay entre ellos y menos aún si su efectividad está comprobada.

¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que permanecen activos en el intestino y a los que se les han atribuido importantes efectos fisiológicos. Entre ellos destacan el contribuir al equilibrio de la flora bacteriana intestinal del huésped y potenciar el sistema inmunitario. Por estas razones alimentos en cuya composición encontramos probióticos como yogures, kéfir, cuajada, leches fermentadas, etc. se han recomendado para prevenir y ayudar a tratar enfermedades como la diarrea, el estreñimiento y exceso de gases, la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosas y muchas otras.

A este tipo de alimentos tradicionales en los últimos años se han sumado una gran cantidad de nuevos alimentos funcionales y complementos alimenticios suplementados con este tipo de microrganismos. Tal y como se lee en su publicidad muchos de estos nuevos productos están dirigidos a hombres que superan los 50 años, ya que es a esa edad cuando se acentúan los problemas digestivos.

¿Está demostrada la efectividad de los probióticos?

Dentro de los microorganismos que forman parte del mundo probiótico los lactobacilos y bifidobacterias tienen un papel protagonista. Son prácticamente los únicos probióticos que se han utilizado para enriquecer alimentos funcionales y complementos alimenticios.

Sin embargo, y a pesar de la buena fama de los lactobacilos y bifidobacterias, la aplicación por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) del Reglamento 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos no ha dejado en buen lugar a estos ingredientes probióticos.

Las conclusiones de los paneles de científicos de los organismos oficiales son contundentes. A día de hoy no hay evidencia de que adicionar microrganismos probióticos a alimentos tenga sentido alguno. Ni protegen la piel frente a los rayos ultravioleta, ni mejoran la salud digestiva, ni aumentan la mineralización de los dientes, ni facilitan la digestión eliminando las flatulencias y la hinchazón… y ni mucho menos ayudan a nuestras defensas. Un desastre. Por estas razones los hombres mayores de 50 años (y  también las mujeres) deben buscar otro recurso para su salud digestiva más allá de los probióticos.

¿Y los prebióticos?

Los alimentos prebióticos se definen como ingredientes no digestibles que afectan beneficiosamente al organismo mediante la estimulación del crecimiento y actividad de una o varias cepas de bacterias en el colon, mejorando la salud. El objetivo que persiguen es muy similar al de los probióticos, estimular el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas para la flora intestinal, pero la estrategia seguida para alcanzar dicho objetivo es distinta.

¿Cómo actúan los prebióticos?

Este segundo grupo de alimentos funcionales, que también va dirigido preferentemente a mayores de 50 años, no se basa en el enriquecimiento de productos alimenticios con lactobacilos u otros microorganismos sino que lo hace principalmente con hidratos de carbono no digestibles como es el caso de la fibra que se encuentra en alimentos preferentemente de de origen vegetal como frutas, frutos secos, legumbres, verduras y hortalizas.

También la podemos encontrar en cereales enteros o ‘integrales’. Debido a sus excelentes propiedades, la fibra se ha recomendado para combatir importantes enfermedades como la diabetes tipo 2, hipertensión, algunos tipos de cáncer como el de colon, estómago o recto, etc. Además puede contribuir a controlar el peso gracias a su especial capacidad para aumentar la sensación de saciedad y, por tanto, reducir la probabilidad de seguir comiendo.

¿Funcionan los prebióticos?

Sí. Los organismos oficiales han corroborado la efectividad de la fibra presente en los alimentos tradicionales que les he comentado (frutas, frutos secos, legumbres, verduras y hortalizas) y también la que se encuentra en nuevos alimentos funcionales o complementos alimenticios a los cuales se les haya añadido. Sin  embargo, los consumidores mayores de 50 años deben conocer que no es efectiva cualquier tipo de fibra.

A modo de ejemplo les diré que la EFSA ha admitido que la fibra de centeno contribuye al normal funcionamiento del intestino, que la del salvado de trigo lo hace a la aceleración del tránsito intestinal y al aumento del volumen de las heces, y que a esto último también ayuda la fibra de los granos de avena y de cebada.

También se ha corroborado que los beta-glucanos de avena y cebada tienen efecto positivo contrastado sobre el colesterol y también sobre la glucosa postprandial. Incluso el famoso chitosán (polisacárido que se encuentra en el caparazón de los crustáceos como gambas, langostas, cangrejos…) puede ayudar a mantener concentraciones normales de colesterol LDL en la sangre.

Además, el glucomanano de konjac (una fibra extraída de la raíz de la leguminosa Amorphophallus Konjac) también ha demostrado su efectividad no sólo para mantener los niveles de colesterol sino para ‘adelgazar’ cuando se sigue una dieta baja en calorías en determinadas condiciones. Finalmente la inulina, un hidrato de carbono de cadena larga que se encuentra en la raíz de achicoria, en la alcachofa, el ajo, la cebolla, el espárrago, el puerro, el trigo y el plátano, ha demostrado tener un efecto positivo sobre la glucosa postprandial si lo comparamos con la ingesta de alimentos y/o bebidas ricas en otro tipo de azúcares.

Si ustedes han cumplido ya 50 años y tienen problemas con su salud intestinal y digestiva, no deben olvidar que a día de hoy la batalla entre los alimentos probióticos y los prebióticos está siendo ganada por los prebióticos.

Autor: José Manuel López Nicolás

Fuente: Upper

 

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Cápsulas de Salud: ¿Estás pensando en hacerte vegano?

Adopta más fácilmente cualquier dieta vegetariana con estos consejos.

Tal vez hayas pensado en eliminar las carnes de tu dieta por razones ambientales o de salud. O quizás ya estés comiendo menos hamburguesas y chuletas de cerdo, pero los problemas recientes con las plantas de procesamiento de carnes debido a la COVID-19 te estén haciendo pensar en dejar repentinamente los productos de origen animal. Desde ya que ningún cambio total en la alimentación es fácil, y adoptar una dieta vegana —que elimina carnes, así como productos básicos como los lácteos y los huevos— puede ser un desafío. Hablamos con expertos para averiguar cómo eludir obstáculos y facilitar un poco la eliminación de las carnes.

Dilema: demasiado y muy pronto

Una vez que decides seguir un régimen vegano, es tentador lanzarte de lleno, comer tofu todo el día y probar todos los quesos no lácteos que hay. El problema con hacerlo es que probablemente te agotes igual de rápido y pronto te encuentres de camino a un puesto de hamburguesas, dice Bethany Doerfler, dietista clínica certificada del Northwestern Memorial Hospital en Chicago.

Solución: cambios graduales

Haz cambios pequeños semanales que con el tiempo te harán progresar a una dieta totalmente vegana, aconseja Doerfler. «Da pasos pequeños», dice, y agrega que los cambios deberían adoptarse en incrementos de cuatro a ocho semanas. «Si deseas hacerlo más rápido, acorta el intervalo de tres a cuatro semanas. Por lo general, le lleva ese tiempo al paladar acostumbrarse a un cambio alimentario y formar un hábito nuevo».

Para el primer intervalo, trata de eliminar las carnes rojas y el cerdo. En la segunda fase, ella sugiere suspender gradualmente el pollo y el pescado y comenzar con proteínas a base de plantas, como los frijoles y el tofu, varias veces por semana. En la etapa final, puedes eliminar los huevos y los lácteos.

Para que la adaptación sea más fácil, Dawn Jackson Blatner, dietista certificada y autora de The Flexitarian Diet, recomienda aliviar parte de la presión de ser un vegano perfecto. Blatner creó la dieta flexitariana o semivegana, que permite un poco de libertad en una dieta mayormente vegana. «Ser flexitariano significa ser vegano la mayoría de las veces, con un poquito de flexibilidad para situaciones como eventos sociales y viajes», explica. «De todos modos recibes los beneficios de salud sin sentir que es tan estricto».

Dilema: comer afuera

Ya sea en un restaurante o en la casa de un amigo, habrá momentos en que no tendrás mucho control sobre la comida que se sirve. Haz lo siguiente.

Solución: menús por internet

Es mejor averiguar con anticipación, dice Blatner. Consulta el menú del restaurante por internet antes de ir. De esa forma, tendrás tiempo de analizar y decidir qué pedir. «Cada vez es más fácil encontrar opciones veganas a base de plantas en los menús», explica ella. «Llama antes para hacer preguntas y así poder disfrutar la salida en vez de preocuparte por lo que vas a comer». Es posible que tengas que usar la creatividad para sustituir, agrega. Busca ensaladas o platos de pasta que se puedan pedir sin carne; luego añádele proteína o grasas saludables, como frijoles o aguacate.

Si vas a ir a la casa de un amigo, asegúrate de avisarle de tus limitaciones alimentarias, aconseja Frances Largeman-Roth, dietista nutricionista certificada, experta en nutrición y bienestar y autora del libro que está por publicarse Smoothies & Juices: Prevention Healing Kitchen. Para facilitarle la tarea a tu anfitrión, podrías ofrecerte a traer un plato acompañante, que también serviría como plato principal para ti, tal como vegetales asados con garbanzos.

Dilema: no puedo comer nada

A veces parece que todos los comerciales por televisión promocionan comidas tentadoras que no puedes comer. ¿Quién quiere unas costillitas ahumadas? Sentirás que quieres abandonar antes de empezar.

Solución: investigar recetas

Es fácil caer en la mentalidad de pensar solo en lo que no puedes comer, explica Blatner. «La clave de hacer la transición a vegano es concentrarte en lo que sí puedes comer». Antes de meterte de lleno, sugiere reunir recetas veganas fáciles que te entusiasme hacer.

Pide prestados libros de cocina veganos de la biblioteca o haz una búsqueda de «receta vegana» por internet. Blatner aconseja buscar recetas que puedas usar como comidas sustitutas de tus favoritas. (¡Sí, hay versiones veganas de macarrones con queso!) Si te entusiasmas por tu futuro alimentario, será menos probable que caigas en la trampa de anhelar el pasado.

Dilema: la comida vegana es muy cara

Según una encuesta reciente del Yale Program on Climate Change, una de las principales razones que impedían que la gente adoptara una dieta vegana o vegetariana eran los costos altos de los productos. De hecho, casi la mitad de los encuestados (49%) dijeron que pensaban que una comida cuyo plato principal era a base de plantas era más costoso que uno con carne.

Solución: alimentos integrales

Es cierto que algunos productos veganos preenvasados son más costosos que sus equivalentes no veganos. Una búsqueda reciente en un sitio web de servicio de entregas de supermercado reveló que el precio de un envase individual de yogur no lácteo era $2.39, mientras que un envase del mismo tamaño de un yogur lácteo costaba 75 centavos.

Aunque esta diferencia es pronunciada, comer vegano no tiene que ser costoso. En efecto, señala Blatner, hasta puede ser más barato que seguir una dieta estadounidense más típica con productos animales, siempre que te limites a alimentos integrales y naturales como los frijoles, lentejas, nueces y semillas. «Lo que encarece son los productos como los quesos, yogures y hamburguesas veganos», comenta ella, añadiendo que es posible controlar costos si consumes productos veganos preenvasados solo ocasionalmente.

Dilema: estoy agotado

Si con la dieta vegana no ingieres todos los nutrientes que sirven de combustible para el cuerpo, podrías sentirte sin energía. La culpable probablemente sea la falta de vitaminas B, que solo se encuentran en productos animales, explica Doerfler. Esto puede agravarse más después de los 50 años, cuando el cuerpo comienza a absorber menos vitamina B12. Este nutriente particular contribuye a la producción de glóbulos rojos y acolchona las terminaciones nerviosas y, si no ingieres lo suficiente, además de sentirte cansado podrías tener sensaciones de hormigueo en las extremidades.

Solución: un suplemento

La buena noticia, dice Blatner, es que la vitamina B es uno de los suplementos más fáciles de tomar porque, además de venir en pastilla, también se vende en tabletas que se colocan debajo de la lengua y se disuelven fácilmente. La cantidad diaria recomendada de B12 para hombres y mujeres es de 2.4 microgramos (mcg). Blatner sugiere tomar el suplemento diario cuando necesites un refuerzo de energía. «Mantenlas en el baño y tómalas por la mañana o bien tenlas en tu escritorio en el trabajo y tómalas por la tarde», dice ella. También advierte no tomarlas muy cerca de la hora de acostarte porque el aumento de energía podría interferir con el sueño. También se puede obtener la B12 de la leche no láctea y de la levadura nutricional, si están fortificadas.

Dilema: no es fácil planear comidas sin carnes

Si estás acostumbrado a crear menús centrados en un plato principal con carne, la planificación de comidas —en especial sobre la marcha o cuando tienes hambre— puede dejarte perdido o frustrado.

Solución: martes de tacos

«En vez de planear las comidas en torno a una proteína animal, hazlo pensando en un tema», recomienda Blatner. Podrías probar un tema de comida étnica, como cocina italiana, mexicana, asiática o mediterránea. O bien piensa en crear un menú basado en un tipo de comida, como pizza, tacos, desayuno o pasta para la cena. Busca comidas veganas con esos temas en sitios web como Pinterest.

Para encontrar nuevos platos favoritos, comienza reuniendo versiones veganas de tus comidas preferidas y otras recetas fáciles que te parezcan buenas. Luego prueba una receta nueva cada semana. Para cuando te des cuenta, preparar tu nuevo plato vegano favorito será tan fácil como preparar sus predecesores con carne y lácteos. Aquí ofrecemos algunas ideas aprobadas por veganos para empezar.

Desayuno: avena con nueces y bayas; tostada con mantequilla de maní y banana; batido de frutas y proteína en polvo con leche no láctea

Almuerzo: tostada con aguacate, espolvoreada con semillas de girasol; ensalada con frijoles y nueces o semillas; sándwich de mantequilla de maní y mermelada con bastoncitos de vegetales

Cena: tazón de arroz con lentejas y vegetales asados; pasta con salsa marinara y garbanzos; burrito con arroz, frijoles negros, maíz, salsa y aguacate.

Meriendas: fruta con garbanzos asados; vegetales con humus; palomitas de maíz con levadura nutricional

Dilema: ¿no necesito calcio después de la menopausia?

Es atinado preocuparte por tu consumo de calcio, en especial para las mujeres posmenopáusicas, pero los lácteos no son la única opción para este nutriente, explica Largeman-Roth.

Solución: «leche» fortificada

«Hay muchas fuentes veganas de calcio; solo tienes que incorporarlas a tu dieta», comenta Largeman-Roth, quien sugiere optar por vegetales de hoja verde oscura, como col berza, brócoli rabe, col rizada y acelga. Las mujeres mayores de 50 deben consumir 1,200 mg de calcio por día; los hombres entre los 51 y 70 deben consumir 1,000 mg por día; y los hombres mayores de 71 deben consumir 1,200 mg por día. Si crees que debes suplementar lo que consumes, piensa en el jugo de naranja fortificado o en una bebida no láctea, como la leche de almendra o de soya.

Autor:

Fuente: AARP

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Cápsulas de Salud: Consejos y remedios naturales para aliviar el eczema

Como el órgano más grande del cuerpo, la piel se enfrenta a una gran variedad de trastornos que afectan su salud. Entre ellos se destaca el eczema, que produce parches o manchas redondeadas que provocan picazón. Aquí te contamos sus principales síntomas, las causas y qué opciones nos ofrece la naturaleza para combatirlo:

Qué es el eczema

El eczema numular es una dermatitis que causa la aparición de parches o manchas sobre la piel en forma de moneda, que puede supurar, formar costra y causar picazón. La palabra numular es latín y significa «con forma de moneda». Actualmente, no se sabe cómo prevenir este trastorno.

Causas

Aunque la causa del eczema numular es desconocida, los investigadores encontraron que puede tener antecedentes de asma, alergias o dermatitis atópica. También existen factores que pueden empeorar esta afección, como cambios de temperatura, estrés o resequedad de la piel. ¿Se puede tratar con ? Estas son las opciones:

1. Miel

Además de ser un delicioso alimento que complementa cientos de platillos, la miel es un antinflamatorio y antimicrobiano natural, por lo que se ha utilizado durante siglos como remedio casero para tratar las heridas. En el caso del eczema, podría prevenir infecciones mientras humecta la piel y acelera la curación.

2. Vinagre de Manzana

En la medicina popular, muchos para tratar trastornos de la piel son a base de vinagre de manzana. Para el eczema, se puede aplicar diluido para ayudar a equilibrar los niveles de acidez de la piel, pero cuidado, los expertos advierten que si se aplica sin diluir puede provocar quemaduras y otro tipo de daños.

Los especialistas aconsejan mezclar una taza de agua tibia con una cucharada de vinagre de manzana. Esta solución puede aplicarse sobre una gasa o algodón, para luego colocar en la zona afectada, cubrir con tela y dejar actuar, al menos por 3 horas. También se pueden aprovechar sus beneficios en baños tibios, agregando dos tazas, remojando aproximadamente 20 minutos y luego enjuagando el cuerpo.

3. Aceite de coco

El aceite de coco contiene ácidos grasos saludables que pueden agregar humedad a la piel, lo que resulta fundamental para aliviar los síntomas del eczema. También se cree que puede actuar como un antinflamatorio natural. Solo debes aplicarlo prensado en frío directamente sobre la piel después de bañarte o antes de acostarte.

4. Aceite de árbol de té

Este se obtiene de las hojas del arbusto Melaleuca alternifolia. El aceite de árbol de té suele utilizarse con fines medicinales, incluido el tratamiento de problemas cutáneos, ya que posee propiedades antibacterianas, cicatrizantes y antiinflamatorias. Puedes diluirlo con otros aceites, como el de oliva o almendras, para preparar una mezcla y aplicarlo sobre la zona afectada por el eczema.

5. Sábila o aloe vera

Durante siglos fue utilizada con fines medicinales, especialmente para aliviar problemas de la piel. Los expertos indican que esto se debe a que es fácil de utilizar y posee propiedades cicatrizantes, antibacterianas y antimicrobianas. Puedes aliviar el eczema aplicando su gel en la zona afectada, solo recuerda comenzar con una pequeña cantidad para verificar la sensibilidad de la piel.

Higiene

El baño es una parte importante del tratamiento del eccema, ya que la piel necesita humedad adicional para reforzar su capa externa. Sin embargo, deben tomarse ciertos recaudos al momento de hacerlo: usar agua tibia, no demorar mucho tiempo, no frotar la piel, y usar productos de higiene suaves.

Por su alcalinidad, ciertos jabones o detergentes pueden resecar la piel, especialmente en personas con eccema. Por ello, se recomienda usar limpiadores o agentes espumantes suaves, sin partículas ásperas para fregar. También se aconseja precaución con las fragancias, ya que, en muchos casos, para obtenerlas se recurre a productos químicos que pueden ser irritantes.

Cuida tu dieta

El eccema es una condición inflamatoria, por lo que puedes aliviarla reduciendo los alimentos que provocan inflamación, como bebidas azucaradas, con cafeína o alcohol, harinas, frituras y pastas. También puedes sumar antinflamatorios naturales, como pescados, arándanos, tomates, vegetales de hoja verde, frutos secos y aceite de oliva.

Otros consejos

Tanto el aire caliente y seco, como el de un horno,  como el frío y las bajas temperaturas, pueden deshidratar la piel y agravar la picazón del eczema. Por ello, cubre la piel durante la época de frío y considera utilizar humidificadores durante las temporadas secas para acondicionar los ambientes.

Cuando consultar al médico

Si surgen lesiones en forma de moneda, de color rojizo, secas y escamosas que provocan picazón, ya sea en los brazos, piernas o en otras zonas de la región superior del cuerpo, deberás consultar con un profesional de la salud. Esta sugerencia es especialmente importante si los síntomas se ven acompañados de fiebre y dolor, o no desaparecen después de ser tratados.

Autor: Tomás Vicente

Fuente: Hola Doctor

 

Cápsulas de Nutrición: ¿Qué tipo de alimentación es saludable para el corazón?

Una dieta saludable es un factor importante para reducir su riesgo para cardiopatía.

Funciones

Una dieta y un estilo de vida saludables pueden reducir el riesgo de:

  • Enfermedad del corazón, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular
  • Afecciones que pueden llevar a enfermedad del corazón, como el colesterol alto, la presión arterial alta y la obesidad
  • Otros problemas de salud crónicos como diabetes tipo 2, osteoporosis y algunas formas de cáncer

Este artículo hace recomendaciones que pueden ayudar a prevenir cardiopatías y otras afecciones que pueden afectar la salud de su corazón. Las personas que actualmente tienen una afección del corazón como insuficiencia cardíaca, u otros problemas de salud como diabetes, deberían hablar con su proveedor de atención médica acerca de qué tipo de dieta es la mejor. Es posible que necesite hacer ciertos cambios a su dieta que no están incluidos en estas recomendaciones.

Recomendaciones

FRUTAS Y VERDURAS

Las frutas y las verduras son parte de una dieta saludable para el corazón. Son buenas fuentes de fibra, vitaminas y minerales. La mayoría tiene un contenido bajo de grasa, calorías, sodio y colesterol.

Consuma 5 o más porciones de frutas y verduras por día.

Obtenga más fibra consumiendo frutas en lugar de tomando jugos.

GRANOS

Incluya pan y pasta de trigo entero, arroz integral y verduras con almidón (como guisantes, papas o patatas, maíz, calabaza de invierno y habas). Estos alimentos tienen alto contenido de vitaminas del complejo B, hierro y fibra.

Escoja alimentos de granos integrales (como pan de trigo entero, cereal, galletas y pasta o arroz integral) para al menos la mitad de su ingesta diaria de granos. Los productos a base de granos suministran fibra, vitaminas, minerales y carbohidratos complejos. El consumo excesivo de granos, especialmente alimentos de granos refinados (como pan blanco, pasta y productos horneados) puede causar aumento de peso.

Reduzca los productos horneados ricos en grasa, como panecillos de mantequilla, galletas de queso, croissants y salsas en crema para pasta. Evite refrigerios empacados que contengan aceites parcialmente hidrogenados o grasas trans.

CONSUMO DE PROTEÍNA SALUDABLE

La carne de res, la carne de ave, los mariscos, los guisantes secos, las lentejas, las nueces y los huevos se consideran buenas fuentes de proteína, vitaminas del complejo B, hierro y otras vitaminas y minerales.

Usted debe:

  • Reducir las proteínas ricas en grasa. Esto incluye carnes como pato, ganso, los cortes de primera calidad de carne, las vísceras como el riñón y el hígado, y los alimentos preparados, como las salchichas, los perros calientes y las carnes para embutidos con alto contenido de grasa.
  • Recortar toda la grasa visible antes de cocinar la carne.
  • Consumir al menos 2 porciones de pescado bajo en mercurio a la semana.
  • Cocinar al vapor, hirviendo, horneando, asando a la parrilla o utilizando el microondas, en lugar de freír con abundante grasa.
  • Para la entrada principal, utilice menos carne o alimentos sin carne, algunas veces por semana. Obtenga las proteínas de alimentos proteicos de origen vegetal en lugar de la carne.
  • Utilizar pavo o pollo sin piel, pescado o carne roja magra para disminuir la cantidad de grasa saturada en la dieta.

Los productos lácteos y la leche son buenas fuentes de proteína, calcio, vitaminas del complejo B niacina y riboflavina, y vitaminas A y D. Use leche descremada o leche al 1%. Los quesos, el yogur y la mantequilla deben tener poca grasa o no tenerla.

GRASAS, ACEITES Y COLESTEROL

Algunos tipos de grasa son más saludables que otros. Una dieta alta en grasas saturadas y grasa trans causa acumulación de colesterol en las arterias (vasos sanguíneos). Esto lo pone en riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y otros problemas de salud graves. Evite o reduzca los alimentos que sean ricos en estas grasas. Las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas que provienen de fuentes vegetales tienen muchos beneficios para la salud.

Obesidad y salud

Usted debe:

  • Reducir la ingesta de grasa total de 25% a 35% del total de calorías diarias. La Asociación Americana del Corazón recomienda consumir una dieta saludable que limite de 5% a 6% las calorías de las grasas saturadas.
  • Los alimentos con muchas grasas saturadas incluyen productos de origen animal tales como la mantequilla, el queso, la leche entera, el helado, la crema ácida, la manteca de cerdo y las carnes grasas como el tocino.
  • Algunos aceites vegetales (aceites de coco, palma y palmiste) también contienen grasas saturadas. Estas grasas son sólidas a temperatura ambiente.
  • Reducir las grasas trans lo más que pueda, evitando las grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas. Estas a menudo se encuentran en refrigerios empacados y margarina sólida.
  • Consumir menos de 300 mg de colesterol alimentario cada día. (Una yema de huevo contiene un promedio de 184 mg de colesterol).

Piense acerca de lo siguiente al escoger una margarina:

  • Escoja la margarina suave (blanda o líquida) antes que las formas de margarina en barra.
  • Escoja las margarinas con aceite vegetal líquido como el primer ingrediente. Mejor aún, escoja margarinas «bajas en calorías» (light) que incluyan el agua como el primer ingrediente. Estas tienen incluso menos grasa saturada.
  • Lea la etiqueta del empaque para escoger una margarina que no contenga grasas trans.

Los ácidos grasos trans son grasas malsanas que se forman cuando el aceite vegetal se endurece en un proceso llamado hidrogenación.

  • Las grasas trans pueden elevar los niveles de colesterol LDL (malo) en la sangre. También pueden bajar los niveles de colesterol HDL (bueno).
  • Para evitar las grasas trans, reduzca los alimentos fritos, los productos comerciales horneados (roscas, bizcochos y galletas), y las margarinas duras.

OTRAS SUGERENCIAS PARA MANTENER EL CORAZÓN SALUDABLE

Hablar acerca de sus opciones en la alimentación con un nutricionista le puede resultar útil. La Asociación Americana del Corazón es un buen recurso para obtener información sobre la dieta y la enfermedad del corazón. Equilibre la cantidad de calorías que consume con la cantidad que gasta cada día para mantener un peso corporal saludable. Usted puede pedirle a un nutricionista o a un médico que le ayude a calcular una cantidad de calorías adecuada para usted.

Reduzca la ingesta de alimentos con altos contenidos calóricos o poco nutritivos, incluso alimentos como bebidas gaseosas y caramelos que contengan mucho azúcar.

La Asociación Americana del Corazón recomienda que la ingesta de sodio no sea mayor de 2,300 mg de sal (aproximadamente 1 cucharadita o 5 mg) por día con un límite ideal de no más de 1,500 mg por día para la mayoría de los adultos. Consuma menos sal reduciendo la cantidad que le agrega a los alimentos al comer y cocinar. También reduzca los alimentos empacados a los cuales se les ha agregado sal, tales como las sopas y verduras enlatadas, las carnes curadas y algunas comidas congeladas. Siempre verifique las etiquetas sobre información nutricional para conocer el contenido de sodio por porción y asegúrese de prestar atención al número de porciones por envase. Sazone los alimentos con jugo de limón u otras hierbas o especias en lugar de sal.

Los alimentos con más de 300 mg de sodio por porción pueden no encajar en una dieta reducida en sodio.

Haga ejercicio regularmente. Por ejemplo, camine durante al menos 30 minutos por día, en bloques de 10 minutos o por más tiempo. Trate de estar en movimiento la mayoría, si no es que todos, los días de la semana.

Reduzca la cantidad de alcohol que consume. Las mujeres no deben tomar más de 1 trago de bebida alcohólica por día. Los hombres no deben tomar más de 2 tragos por día. Una bebida se define como 12 onzas [355 mililitos (ml)] de cerveza, 5 onzas (148 ml) de vino o 1 1/2 onzas (44 ml) de un trago de licor.

Fuente: Medline Plus

Nota: La información contenida en esta nota es de carácter informativo y no es, ni pretende ser, fuente de asesoría médica profesional en ningún tema.

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Cápsulas de Finanzas Personales: ¿Necesita un crédito? Estas 6 recomendaciones le servirán

Pedir crédito en este momento es una decisión complicada de tomar y más aún teniendo en cuenta que muchas personas perdieron su empleo.

Este tipo de decisiones, bien tomadas, son una manera muy práctica de resolver contingencias del corto y mediano plazo. Para tomar esta decisión de una forma responsable tenga en cuenta estos consejos:

  • No deje que sus deudas consuman la mayor parte de sus ingresos. Por esto no puede permitirse asumir más responsabilidades si ya tiene algunas que pagar.
  • Tenga en cuenta el nivel de necesidad que tiene y compárelo con lo que le da el banco. Es decir, tenga en cuenta las tasas de interés, si estas son muy altas y su necesidad no es muy alta, considere no tomar el crédito.
  • Conozca el crédito al que va a acceder, sus generalidades y sus detalles. De esta forma puede comparar mejor con otros productos y tener claridad en el tema de las cuotas y el plan de pago.
  • Analice el destino que tendrá el dinero del crédito. Tome en consideración los pros y contras del uso del dinero en esta necesidad.
  • En este orden de ideas, tenga en cuenta cuál es el monto que va a pedir.  Pida lo que es estrictamente necesario para la necesidad que tiene y lo que pueda pagar. Así mismo, evalúe las condiciones del pago, para que sea cómodo sin ser demasiado largo.
  • Una recomendación relacionada con el primer punto es que no asuma pagos que sobrepasen el 30% de sus ingresos. Para esto, lo mejor es que elabore un presupuesto y un plan de pago que le permita saber con claridad cuánto dinero tiene disponible para cada responsabilidad y que no se vaya a quedar corto.

Es importante que time en consideraciónqjue este tipo de responsabilidades financieras deben tomarse con prudencia para que no genere un impacto negativo en sus finanzas y le ayude a cumplir una meta específica.

Fuente: Finanzas Personales

 

 

Cápsulas de Salud: Cómo hacer las sentadillas de manera que no nos dañemos las rodillas

Las sentadillas son uno de los ejercicios más clásicos y necesarios de cualquier entrenamiento. Esto es porque se trata de uno de los ejercicios más completos que podemos hacer con nuestro peso corporal, trabajando grandes grupos musculares – especialmente el tren inferior

Sin embargo, debemos tener en cuenta que aunque parezca un ejercicio muy sencillo, también requiere de cierta técnica. Si no, corremos el riesgo de hacernos daño en las rodillas. Estas son algunas claves que podemos seguir para hacer las sentadillas de manera segura.

Claves para hacer sentadillas sin dañarnos las rodillas

Abrir los pies a la anchura de la cadera

Dependiendo de la variación de la sentadilla tendremos que abrir las piernas a una anchura distinta. Cuando se trata de la más tradicional sentadilla al aire, lo adecuado es que abramos los pies a la anchura de la cadera. La tendencia es abrir más y que lleguen al ancho de los hombros, por lo que tendremos que fijarnos bien dónde está nuestra cadera.

Las rodillas colocadas hacía la punta de los pies

En otras variaciones dirigiremos las puntas de los pies y las rodillas más hacia afuera, pero en la sentadilla al aire las puntas miras hacia adelante y las rodillas mirarán también en la dirección de los pies. De esta manera evitaremos rotaciones incómodas o que puedan dañarnos. Si nos resulta más cómodo podremos abrir un poco – de manera ligera – pies y rodillas hacia afuera, pero manteniendo rodillas y punta de los pies alineados.

Mantener la espalda erguida

Una de las principales claves para no lesionarnos o no hacernos daño en las rodillas u otras zonas del cuerpo es mantener la espalda bien erguida. Intentar corregir activamente cualquier curvatura que se pueda dar.

Activar bien el core

Para algunas personas el hecho de intentar mantener la espalda completamente erguida puede ser más complicado – si tenemos cierta lordosis es fácil que al realizar la sentadilla nos afecte -. Algo que nos ayudará a mantenerla erguida es activar bien el core. Un truco es pensar en empujar el suelo con nuestros pies al tiempo que imaginamos un hilo que tira de nuestra cabeza hacia arriba. Otra excelente opción es poner un espejo y mirarnos de lado hasta que vayamos ganando cierta propiocepción y sepamos reconocer bien cuando estamos rectos y cuando no.

Bajar imaginando que tenemos una silla detrás (o poniendo una)

En algunos casos, la tendencia puede ser de inclinarnos hacia adelante, en vez de bajar como si fuéramos a sentarnos. Imaginar que tenemos una silla detrás y queremos sentarnos en ella puede ser un buen truco. Pero si esto tampoco funciona, podemos ponernos una silla o un banquito detrás. En cualquier caso, lo que sí podemos hacer es olvidarnos de la idea de que las rodillas no pueden pasar la punta de los pies. Esto puede ocurrir cuando alcanzamos cierta profundidad en la sentadilla y no supone un problema siempre que estemos manteniendo una técnica adecuada.

Autor: Iria Reguera

Fuente: Vitónica

Nota: La información contenida en esta nota es de carácter informativo y no es, ni pretende ser, fuente de asesoría profesional en ningún tema.

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Cápsulas de Salud: Manipulacion segura de los alimentos

Cuando ciertas bacterias o agentes patógenos que causan enfermedades contaminan los alimentos, pueden causar enfermedades transmitidas por los alimentos, a menudo llamadas “intoxicación por alimentos”. Consumir bacterias peligrosas transmitidas por los alimentos suele causar enfermedades dentro de 1 a 3 días después de consumir los alimentos contaminados. Sin embargo, la enfermedad también puede ocurrir dentro de 20 minutos o hasta 6 semanas después. Los síntomas de las enfermedades transmitidas por los alimentos pueden incluir: vómitos, diarrea, dolor abdominal y síntomas similares a los de la gripe, tales como fiebre, dolor de cabeza y dolor del cuerpo.

 Manipulación segura de los alimentos: Lo que usted debe saber

Manejar los alimentos de manera segura

Aunque la mayoría de las personas saludables se recupera de una enfermedad transmitida por los alimentos dentro de un corto período, algunos pueden desarrollar problemas de salud crónicos, graves o incluso mortales. Además, algunas personas tienen un riesgo mayor de desarrollar enfermedades transmitidas por los alimentos, incluidas las mujeres embarazadas, niños, adultos de la tercera edad y personas con sistemas inmunes debilitados (tales como los pacientes de trasplante y personas con VIH/SIDA, cáncer o diabetes). Para mantener a su familia segura del envenenamiento por alimentos, siga estos cuatro pasos simples: limpie, separe, cocine y enfríe.

LIMPIAR

Lávese las manos y limpie las superficies con frecuencia

  • Lávese las manos con agua templada y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de manipular alimentos; y después de utilizar el baño, de cambiar pañales y de tocar animales.
  • Lave sus tablas de cortar, platos, utensilios y encimeras con agua caliente y jabón después de preparar cada producto alimenticio.
  • Considere el uso de toallas de papel para limpiar las superficies de la cocina. Si usa trapos de tela, lávelos con frecuencia usando el ciclo caliente.
  • Enjuague las frutas y verduras frescas con agua corriente, incluidas aquellas que vaya a pelar. Frote los productos más duros con un cepillo para frutas y verduras limpio.
  • Recuerde limpiar la tapa de los productos enlatados antes de abrirlos.

SEPARAR

Separe la carne cruda de los otros alimentos

  • Separe del resto de los alimentos la carne, las aves y los pescados y mariscos crudos, así como los huevos, en el carro de la compra, en las bolsas y en el refrigerador.
  • Use una tabla de cortar para las frutas y verduras frescas, y otra diferente para la carne, las aves, y los pescados y mariscos crudos.
  • Nunca ponga alimentos ya cocinados en un plato que haya contenido carne, aves, huevos, pescados o mariscos crudos, a menos que el plato se haya lavado con agua caliente y jabón.
  • No reutilice adobos que haya usado para alimentos crudos a menos que los haya hervido previamente.

COCINAR

Cocine a la temperatura adecuada

  • El color y la textura no son indicadores de seguridad confiables. El único modo de asegurarse de que el consumo de carne, aves, huevos, y pescados y mariscos será seguro sin importar el método culinario es usar un termómetro para alimentos. Estos productos deben alcanzar la temperatura interna mínima segura para destruir cualquier bacteria dañina.
  • Cocine los huevos hasta que la yema y la clara estén firmes. Use únicamente recetas en las que los huevos queden bien cocinados.
  • Cuando cocine en un horno microondas, cubra, remueva y gire los alimentos para una cocción uniforme. Si no tiene plataforma giratoria, rote el plato a mano una o dos veces durante el cocinado. Deje siempre un tiempo de reposo, que ayuda a completar la cocción, antes de comprobar la temperatura interna con un termómetro para alimentos.
  • Hierva tanto las salsas como las sopas cuando las recaliente.

REFRIGERAR

Refrigere los alimentos de inmediato

  • Use un termómetro para refrigeradores para asegurarse de que la temperatura es de 40º F o menor en el refrigerador, y de 0º F o menor en el congelador.
  • Refrigere o congele la carne, aves, huevos, pescados y mariscos, y otros productos perecederos en un máximo de 2 horas después de cocinarlos o comprarlos. Refrigérelos en un máximo de 1 hora si la temperatura ambiente supera los 90º F.
  • Nunca descongele los alimentos a temperatura ambiente, como por ejemplo sobre la encimera. Hay tres modos seguros de descongelar alimentos: dentro del refrigerador, en agua fría y en el horno microondas. Los alimentos descongelados en agua fría o en el microondas deben cocinarse de inmediato.
  • Deje a adobar los alimentos siempre dentro del refrigerador.
  • Cuando tenga grandes cantidades de restos de comida, distribúyalos en envases poco profundos para su refrigeración más rápida.

Temperaturas Mínimas Internas Adecuadas medidas con termómetro para alimentos

AlimentoTemperatura interna
Carne de res, cerdo, ternera y cordero
(chuletas, asados, filetes)
145oF con 3 minutos de descanso
Carne molida 160oF
Jamón, crudo
(fresco o ahumado)
 145oF con 3 minutos de descanso
Jamón, totalmente cocido
(para recalentar)
140oF
Aves de corral
(molido, piezas, entero y relleno)
165oF
HuevosCocine hasta que la yema y la clara estén firm
Platos con huevo160oF
Pez de aleta145oF ó cuando la carne este opaca y se separa fácilmente con el tenedor
Camarones, Langostas, CangrejoCarne perlada y opaca
Almejas, Ostras y MejilloneConchas abiertas durante la cocción
VieirasBlancas lechosas, u opacas y firmes
Sobras y Guisos165oF

Fuente: FDA