Cápsulas de Salud: ¿Tienes o tuviste cáncer y tienes dolor? (I Parte)

El dolor es uno de los síntomas más comunes de los pacientes con cáncer. El dolor puede obedecer al cáncer, el tratamiento del cáncer o una combinación de factores. Los tumores, la cirugía, la quimioterapia intravenosa, la radioterapia, la terapia dirigida, las terapias de cuidados médicos de apoyo, como los bisfosfonatos, y los procedimientos diagnósticos a veces causan dolor.

Es más probable que los pacientes más jóvenes sufran de dolor por el cáncer y de crisis de dolor que los pacientes de más edad. Los pacientes de cáncer avanzado tienen un dolor más intenso y en muchos sobrevivientes de cáncer el dolor continúa después de que termina el tratamiento.

Este sumario trata sobre las maneras de controlar el dolor en los adultos que tienen cáncer.

El dolor se puede controlar antes, durante y después de las pruebas y los procedimientos.

Algunas pruebas y procedimientos son dolorosos. Es útil iniciar el control del dolor antes de comenzar el procedimiento. En ocasiones se usan medicamentos para ayudar a que se sienta tranquilo o se duerma. Las terapias como la imaginería o la relajación también pueden ayudar a controlar el dolor y la ansiedad relacionados con el tratamiento. Saber lo que sucederá durante el procedimiento y tener a un familiar o amigo que lo acompañe a veces ayuda a reducir la ansiedad.

Los distintos tratamientos del cáncer quizás causen tipos específicos de dolor.

Los pacientes quizás sientan diferentes tipos de dolor según los tratamientos que reciben, como los siguientes:

  • Dolor posoperatorio.
  • Espasmos, dolor, escozor y picazón causados por la quimioterapia intravenosa.
  • Mucositis (llagas o inflamación en la boca u otras partes del aparato digestivo) causada por la quimioterapia o la terapia dirigida.
  • Ostealgia (dolor en los huesos) causado por el tratamiento con filgrastim o pegfilgrastim, que son factores estimulantes de colonias de granulocitos que ayudan a que el cuerpo elabore glóbulos blancos.
  • Dolor en la piel, erupción o síndrome mano-pie (enrojecimiento, hormigueo o ardor en las palmas de las manos o las plantas de los pies) causados por la quimioterapia o la terapia dirigida.
  • Dolor en las articulaciones y los músculos de todo el cuerpo causado por el tratamiento con paclitaxel o con inhibidores de la aromatasa.
  • Osteonecrosis de la mandíbula causada por los bisfosfonatos administrados para el cáncer que se diseminó al hueso.
  • Necrosis avascular causada por el uso de corticoesteroides durante mucho tiempo.
  • Síndromes de dolor causados por la radioterapia como los siguientes:
    • Dolor por la braquiterapia.
    • Dolor por estar acostado en la misma posición durante el tratamiento.
    • Mucositis (inflamación de las membranas mucosas en las áreas tratadas con radiación).
    • Dermatitis (inflamación de la piel en las áreas tratadas con radiación).
    • Crisis de dolor (empeoramiento repentino del dolor en el área tratada).

El dolor del cáncer a veces afecta la calidad de vida y la capacidad de funcionar incluso después de terminar el tratamiento.

El dolor que es intenso o continúa después de que termina el tratamiento aumenta el riesgo de ansiedad y depresión. Es posible que la ansiedad y la depresión empeoren el dolor del cáncer de manera que es más difícil de controlar. Algunos pacientes son incapaces de trabajar debido a su dolor.

El control del dolor mejora la calidad de vida.

En la mayoría de los pacientes con cáncer el dolor se logra controlar. Aunque el dolor del cáncer casi nunca se controla por completo, hay formas de aliviar el dolor en la mayoría de los pacientes. El control del dolor mejora la calidad de vida durante el tratamiento del cáncer y después de que termina.

Cada paciente necesita un plan personal para controlar el dolor del cáncer.

El diagnóstico, el estadio del cáncer, la respuesta al dolor y las cosas que le gustan o no a cada persona son diferentes. Por esta razón, cada paciente necesita un plan personal para controlar el dolor del cáncer. Usted, su familia y su equipo de atención de la salud pueden trabajar juntos para controlar el dolor. Como parte del plan de control del dolor, es posible que su proveedor de atención de la salud le entregue a usted y a su familia instrucciones escritas para aliviar el dolor en su hogar. Pregunte a su proveedor de atención de la salud a quién debe llamar si tiene preguntas sobre el dolor.

Evaluación del dolor relacionado con el cáncer

Puntos importantes

  • El equipo de atención de la salud le preguntará sobre su dolor para determinar el mejor tratamiento.
  • Para ayudar a controlar el dolor, se realizarán exámenes físicos y neurológicos.

El equipo de atención de la salud le preguntará sobre su dolor para determinar el mejor tratamiento.

Es importante encontrar temprano y tratar pronto la causa del dolor. El equipo de atención de la salud le ayudará a medir con frecuencia los niveles de dolor, como en los siguientes momentos:

  • Después de iniciar el tratamiento del cáncer.
  • Después de empezar cualquier tipo de tratamiento del dolor.
  • Cuando aparece un dolor nuevo.

Para obtener más información sobre el dolor, el equipo de atención de la salud le hará las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo comenzó el dolor?
  • ¿Cuánto tiempo dura el dolor?
  • ¿Dónde le duele? Le pedirán que muestre el sitio exacto del dolor en el cuerpo o en un dibujo del cuerpo.
  • ¿Qué tan fuerte es el dolor? Le pedirán que mida el dolor en una escala de 1 a 10, donde 10 es el dolor más fuerte.
  • ¿Ha habido cambios en el lugar que le duele, o en el momento en que se presenta el dolor?
  • ¿Qué hace que el dolor mejore o empeore?
  • ¿El dolor empeora durante ciertas horas del día o de la noche?
  • ¿Tiene una crisis de dolor (dolor intenso que empeora rápido aunque esté usando un medicamento para controlar el dolor)?
  • ¿Tiene dificultad para dormir, o se siente cansado, deprimido o ansioso?
  • ¿El dolor le impide realizar las actividades de la vida diaria, como comer, tomar un baño o desplazarse?

El equipo de atención de la salud también revisará sus antecedentes médicos, incluso los siguientes:

  • Tratamientos anteriores y actuales para el dolor.
  • Pronóstico (probabilidad de recuperación).
  • Otras afecciones que quizás tenga, como enfermedades del riñón, el hígado o una cardiopatía.
  • Consumo pasado o actual de nicotina, bebidas alcohólicas o pastillas para dormir.
  • Antecedentes personales o familiares de abuso de sustancias.
  • Antecedentes personales de trastornos de la salud mental o abuso.
  • Elecciones personales para el control del dolor.

La información que da al equipo de atención de la salud se utilizará para decidir cómo ayudarlo a aliviar el dolor. Los tratamientos incluyen medicamentos u otras terapias sin medicamentos. En algunos casos, los pacientes se envían a consultar con especialistas en dolor o especialistas en cuidados paliativos. El equipo de atención de la salud trabajará con usted para decidir si los beneficios del tratamiento superan los riesgos. También le informarán qué tanto alivio del dolor presentará como resultado del tratamiento del dolor. Después de iniciar el control del dolor, el médico seguirá preguntando sobre la eficacia del tratamiento y hará los cambios necesarios.

En ocasiones, estas preguntas se hacen a un miembro de la familia o la persona a cargo de un paciente con problemas de habla, lenguaje o comprensión.

Para ayudar a controlar el dolor, se realizarán exámenes físicos y neurológicos.

Se realizarán los siguientes exámenes:

  • Examen físico: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud e identificar cualquier signo de enfermedad, como masas o cualquier otra cosa que parezca anormal.
  • Examen neurológico: serie de preguntas y pruebas para revisar el funcionamiento del encéfalo, la médula espinal y los nervios. Con el examen se verifica el estado mental de la persona, la coordinación y la capacidad de caminar normalmente, y el funcionamiento adecuado de los músculos, los sentidos y los reflejos. Esto también se llama neuroexamen o prueba neurológica.

El equipo de atención de la salud también evaluará sus necesidades psicológicas, sociales y espirituales.

Fuente: NIH

Nota: La información contenida en esta nota es de carácter informativo y no es, ni pretende ser, fuente de asesoría médica profesional en ningún tema.

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