Cápsulas de Salud: ¿Qué es el ojo seco?

Los ojos necesitan lágrimas para mantenerse saludables y sin molestias. Cuando los ojos no producen la cantidad suficiente de lágrimas, existe una condición llamada ojo seco. El ojo seco también ocurre cuando las lágrimas no tienen la combinación adecuada de elementos (ver diagrama abajo) ó cuando la película lagrimal no es como debería ser.

¿Cómo funcionan las lágrimas?

Cuando parpadea, esparce una lámina de lágrimas sobre el ojo. Esto mantiene la superficie del ojo suave y lisa. La película lagrimal es importante para la buena visión.

La película lagrimal está compuesta por tres capas.

  • Una capa grasosa
  • Una capa acuosa
  • Una capa de mucosa

Cada capa de la lágrima cumple una función.

La capa grasosa es la parte exterior de la película lagrimal. Esto hace que la superficie de la lágrima se suavice y evita que las lágrimas se sequen muy rápidamente. Esta capa se genera en las glándulas de meibomio del ojo.

La capa acuosa es el medio de la película lagrimal. Representa la mayor parte de lo que vemos como lágrimas. Esta capa limpia el ojo, lavando las partículas que no pertenecen al ojo. Esta capa proviene de la glándula lagrimal que está en los párpados.

La capa mucosa es la capa interior de la película lagrimal. Esta capa ayuda a esparcir la capa acuosa sobre la superficie del ojo, para mantenerlo húmedo. Sin la presencia de mucosa, las lágrimas no se adhieren al ojo. La mucosa se produce en la conjuntiva. La conjuntiva es el tejido transparente que cubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados.

En general, los ojos producen lágrimas constantemente para mantenerse húmedos. Si tenemos los ojos irritados o lloramos, los ojos producen muchas lágrimas. Sin embargo, a veces los ojos no producen las lágrimas suficientes o algo afecta a una o más capas de la lámina de lágrimas. En esos casos, el resultado es tener ojos secos.

Los síntomas del ojo seco

Estos son algunos de los síntomas del ojo seco.

  • Siente picazón y ardor en los ojos.
  • Tiene sensación de algo que raspa o arenilla dentro del ojo.
  • Tienes visión borrosa, especialmente al leer
  • Hay líneas de moco en el interior o alrededor de los ojos.
  • Tiene los ojos rojos o irritados. Esto pasa especialmente cuando está en un lugar con viento o cerca de humo de cigarrillos.
  • Usar lentes de contacto le genera dolor.
  • Tiene muchas lágrimas.

Puede sonarle raro que tener muchas lágrimas en los ojos sea indicio de “ojo seco.” Pero los ojos producen más lágrimas cuando se irritan a causa del ojo seco.

Causas del ojo seco

Las personas tienden a producir menos lágrimas a medida que envejecen. Tanto los hombres como las mujeres pueden padecer de ojo seco. Sin embargo, es más común en las mujeres, particularmente en aquellas que ya pasaron por la menopausia.

Estas son otras causas para el ojo seco.

  • Algunas enfermedades, como la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren, enfermedades de la tiroides y lupus.
  • Blefaritis (cuando se inflaman o se enrojecen los párpados)
  • Entropión (los párpados se pliegan hacia adentro); ectropión (los párpados se pliegan hacia afuera)
  • Estar en lugares con humo, viento o un clima muy seco
  • Mirar la pantalla de una computadora durante mucho tiempo, leer y otras actividades que reducen el parpadeo
  • Usar lentes de contacto durante mucho tiempo
  • Someterse a una cirugía ocular refractiva, como LASIK
  • Tomar determinados medicamentos, como:
    • diuréticos (pastillas de agua) para la presión arterial alta
    • betabloqueadores, para problemas cardíacos o presión arterial alta
    • medicamentos para la alergia y el resfrío (antihistamínicos)
    • píldoras para dormir
    • ansiedad y medicación antidepresiva
    • medicamentos para la acidez

Infórmele a su oftalmólogo todos los medicamentos recetados y no recetados que toma.

 

Escrito por Kierstan Boyd
Revisado por William Barry Lee MD

Fuente: Academia Americana de Oftalmología

Nota: La información contenida en esta nota es de carácter informativo y no es, ni pretende ser, fuente de asesoría médica profesional en ningún tema.

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Cápsulas de Salud: El síndrome de fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica es un trastorno complejo caracterizado por fatiga extrema que no puede atribuirse a ninguna enfermedad preexistente. La fatiga puede empeorar con la actividad física o mental, pero no mejora con el descanso.

Esta afección también se conoce como «enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo» o «encefalomielitis miálgica». A veces, se abrevia «EM/SFC».

La causa del síndrome de fatiga crónica es desconocida, aunque existen muchas teorías, que van de las infecciones virales al estrés psicológico. Algunos expertos creen que el síndrome de fatiga crónica puede desencadenarse por una combinación de factores.

Ninguna prueba individual puede confirmar un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica. Es posible que necesites una variedad de pruebas médicas para descartar otros problemas de salud que tienen síntomas similares. El tratamiento del síndrome de fatiga crónica se centra en el alivio de los síntomas.

Síntomas

Algunos de los signos y síntomas son:

  • Fatiga
  • Pérdida de memoria o concentración
  • Dolor de garganta
  • Agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello o las axilas
  • Dolor articular o muscular sin causa aparente
  • Dolores de cabeza
  • Sueño no reparador
  • Agotamiento extremo que dura más de 24 horas después de realizar ejercicio físico o mental

Cuándo consultar al médico

La fatiga puede ser síntoma de distintas enfermedades, como infecciones o trastornos psicológicos. En general, consulta con el médico si experimentas fatiga persistente o excesiva.

Causas

Las personas que tienen síndrome de fatiga crónica parecen ser hipersensibles incluso a cantidades normales de ejercicio y actividad.

Todavía se desconoce el motivo por el cual esto ocurre en algunas personas y en otras no. Es posible que algunas personas nazcan con una predisposición al trastorno que después se desencadena por una combinación de factores. Los posibles desencadenantes comprenden:

  • Infecciones virales. Debido a que algunas personas desarrollan el síndrome de fatiga crónica después de tener una infección viral, los investigadores se preguntan si es posible que sean los virus los que desencadenan el trastorno. Entre los virus sospechosos se encuentran el virus de Epstein-Barr, el virus del herpes humano 6 y los virus de la leucemia del ratón. Todavía no se ha encontrado un vínculo concluyente.
  • Problemas del sistema inmunitario. El sistema inmunitario de las personas que tienen síndrome de fatiga crónica parece estar levemente afectado, pero no está claro si este deterioro es suficiente como para causar efectivamente este trastorno.
  • Desequilibrios hormonales. Las personas que padecen el síndrome de fatiga crónica a veces también tienen niveles anormales en sangre de las hormonas que se producen en el hipotálamo, en la hipófisis o en las glándulas suprarrenales. Pero todavía se desconoce la importancia de estas anormalidades.

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar los riesgos de padecer síndrome de fatiga crónica son:

  • Edad. El síndrome de fatiga crónica puede ocurrir a cualquier edad, pero afecta con más frecuencia a personas de entre 40 y 50 años.
  • Sexo. Las mujeres reciben diagnóstico de síndrome de fatiga crónica con mucha más frecuencia que los hombres, pero quizás esto se deba simplemente a que las mujeres son más propensas a informar sus síntomas a un médico.
  • Estrés. La dificultad de manejar el estrés puede contribuir a la aparición del síndrome de fatiga crónica.

Complicaciones

Las posibles complicaciones del síndrome de fatiga crónica comprenden:

  • Depresión
  • Aislamiento social
  • Restricciones en el estilo de vida
  • Aumento en las ausencias laborales

Fuente: Mayo Clinic

Nota: La información contenida en esta nota es de carácter informativo y no es, ni pretende ser, fuente de asesoría médica profesional en ningún tema.

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Cápsulas de Nutrición: Los beneficios del brócoli y las coles de Bruselas: mejoran la salud de los vasos sanguíneos

Nuevas investigaciones de la Edith Cowan University (Australia) han demostrado que algunas de nuestras verduras menos favoritas, como el brócoli y las coles de Bruselas, podrían ser las más beneficiosas a la hora de prevenir enfermedades avanzadas de los vasos sanguíneos.

Publicado en la revista ‘British Journal of Nutrition’, el estudio ha encontrado que un mayor consumo de vegetales crucíferos, como el brócoli, las coles de Bruselas y el repollo, está asociado con una enfermedad de los vasos sanguíneos menos extensa en las mujeres mayores.

Utilizando datos de una cohorte de 684 mujeres mayores de Australia Occidental reclutadas en 1998, los investigadores descubrieron que las que tenían una dieta que incluía más verduras crucíferas tenían menos posibilidades de tener una acumulación extensa de calcio en la aorta, un marcador clave de la enfermedad estructural de los vasos sanguíneos.

La enfermedad de los vasos sanguíneos es una condición que afecta a nuestros vasos sanguíneos (arterias y venas) y puede reducir el flujo de sangre que circula por el cuerpo. Esta reducción del flujo sanguíneo puede deberse a la acumulación de depósitos de grasa y calcio en las paredes internas de los vasos sanguíneos, como la aorta. Esta acumulación de depósitos de grasa y calcio es la principal causa de un ataque al corazón o un derrame cerebral.

«En nuestros estudios anteriores, identificamos que aquellos que consumían más verduras tenían un menor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, como un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular, pero no estábamos seguros de por qué. Nuestros hallazgos de este nuevo estudio proporcionan una visión de los mecanismos potenciales involucrados. Ahora hemos encontrado que las mujeres mayores que consumen mayores cantidades de verduras crucíferas cada día tienen menos probabilidades de tener una calcificación extensa en la aorta», explica la líder del estudio, Lauren Blekkenhorst.

Un componente particular que se encuentra en abundancia en las verduras crucíferas es la vitamina K, que puede estar involucrada en la inhibición del proceso de calcificación que ocurre en nuestros vasos sanguíneos.

Las mujeres de este estudio que consumían más de 45g de vegetales crucíferos cada día tenían 46 por ciento menos probabilidades de tener una acumulación extensiva de calcio en su aorta en comparación con las que consumían poco o nada de vegetales crucíferos cada día. «Eso no quiere decir que las únicas verduras que deberíamos comer sean brócoli, col y coles de Bruselas. Deberíamos comer una amplia variedad de vegetales todos los días para una buena salud y bienestar general», puntualiza la investigadora.

Fuente: Infosalus

Cápsulas de Salud: Cómo ayudar a una persona responsable del cuidado de un paciente con Alzheimer

La atención del Alzheimer es un trabajo de 24 horas al día. Cuando ofreces ayuda a una persona responsable del cuidado de enfermos de Alzheimer, sé específico e insiste con gentileza.

Las personas responsables del cuidado de los enfermos de Alzheimer necesitan todo el apoyo que puedan conseguir. Si conoces a alguien que está cuidando a un ser querido que tiene esta enfermedad, estas son las formas de ayudarlo.

Sé específico

Puede ser difícil que una persona encargada del cuidado acepte las ofertas de ayuda en general, ya que no son específicas. Si quieres apoyar a un amigo que se está encargando del cuidado de un ser querido, haz un ofrecimiento concreto. Por ejemplo:

  • «Voy a ir a la tienda de comestibles. ¿Qué puedo traerte?».
  • «Tengo unas horas libres mañana por la tarde. ¿Quieres que me quede mientras haces mandados o dedicas un tiempo para ti?».
  • «Hice doble ración de mi receta de pastel de carne para compartir contigo. Te traje suficiente como para que te alcance para varias comidas».
  • «¿Necesitas que te lave algo de ropa? Puedo recogerla hoy y traerla limpia mañana».
  • «¿Tienes que cortar el césped del patio? Con gusto me encargaría de eso este fin de semana».

Comunicación

Enviar una tarjeta o llamar a una persona encargada del cuidado puede ser una gran manera de mostrar apoyo. Los correos electrónicos y los mensajes de texto también son útiles, pero con frecuencia las visitas personales son aún mejores. La comunicación con el mundo exterior puede ayudar a levantarle el ánimo a una persona encargada del cuidado.

Reconocer los signos del estrés de la persona responsable del cuidado

Ten en cuenta que a algunas personas encargadas del cuidado les resulta difícil aceptar ayuda, ya que creen erróneamente que deberían hacer todo por su cuenta. Esta actitud puede resultar perjudicial no solo para la persona encargada del cuidado, sino también para la persona que sufre la enfermedad de Alzheimer. El estrés de la persona encargada del cuidado puede provocar irritabilidad, ira, cansancio, retraimiento social, ansiedad, depresión y otros problemas.

Si no te aceptan los ofrecimientos de ayuda, insiste con gentileza. Recuérdale a la persona encargada del cuidado que no tiene que hacerlo solo, y que la mejor manera de cuidar de alguien es primero cuidarse a uno mismo.

 

Fuente: Mayo Clinic

 

Cápsulas de Salud: El Helicobacter Pylori

El Helicobacter pylori, también conocido como H. pylori, es una bacteria que vive en nuestro estómago y duodeno, y es responsable por la más común infección bacteriana crónica en seres humanos.

El H. pylori ha sido reconocido en todas la poblaciones del mundo y en individuos de todas las edades. Estimaciones conservadoras sugieren que más del 50% de la población mundial posee el estómago colonizado por dicha bacteria.

¿Qué es el Helicobacter pylori?

El Helicobacter pylori es una bacteria que posee la increíble capacidad de sobrevivir en uno de los ambientes más inhóspitos de nuestro organismo: el estómago, que presenta un medio extremamente ácido, con un pH inferior a 4. La acidez del estómago es uno de los mecanismos de defensa de nuestro organismo contra las bacterias que son ingeridas con los alimentos. Pocos son los seres vivos que logran sobrevivir en un ambiente tan ácido.

No obstante, el H. pylori presenta algunos «trucos» evolutivos que le permiten adaptarse a un medio tan hostil.

La bacteria produce sustancias que neutralizan los ácidos, formando una especie de nube protectora a su alrededor, permitiendo que la misma se movilice dentro del estómago hasta encontrar un punto para fijarse. Además de esta protección, el Helicobacter pylori logra sobrepasar la barrera de moco que el estómago posee para protegerse de la propia acidez, adhiriéndose al moco, área debajo de la mucosa, donde la acidez es mucho menos intensa. Por lo tanto, además de producir sustancias contra la acidez, el H. pylori logra penetrar el estómago hasta partes donde el ambiente es menos agresivo.

¿Cómo se contrae?

El modo de contagio del Helicobacter pylori aún no es plenamente conocido. Sabemos que la transmisión puede ocurrir de una persona contaminada a una persona sana por medio del contacto con vómitos o heces; en el caso de las heces, generalmente bajo la forma de aguas o alimentos contaminados.

Los seres humanos parecen ser el reservatorio principal de la bacteria, sin embargo, el H. pylori ya fue aislado en otros primates, ovejas y en gatos domésticos, lo cual sugiere que la transmisión de estos a los seres humanos podría ocurrir.

El agua contaminada, principalmente en los países en desarrollo, suele ser una fuente de bacterias. El H. pylori logra permanecer viable en el agua por varios días. En los países sin saneamiento básico universal, la mayoría de los niños es infectada antes de los 10 años y la presencia en la población adulta llega a ser mayor de un 80%. En los países desarrollados, como en Estados Unidos y en Europa, la contaminación en niños es poco común, no obstante la transmisión en la vida adulta es frecuente, donde más del 50% de la población arriba de la edad de los 60 años se encuentra infectada.

Cuando un miembro de la familia se infecta con el Helicobacter pylori, el riesgo de transmisión para los hijos y conyugue es altísimo. Esta transmisión es común incluso en casas con buenas condiciones de higiene, lo que deja en duda si la transmisión ocurre siempre por vía fecal/oral. La transmisión a través de la saliva aún no está comprobada.

El H. pylori puede ser encontrado en la boca, principalmente en las placas dentarias, no obstante su concentración parece ser muy baja para que haya transmisión. Un dato que habla en contra de esta forma de transmisión es el hecho de que los dentistas no presentan mayores tasas de contaminación respecto a otros profesionales que no lidian constantemente con saliva y placas bacterianas.

Enfermedades causadas por el Helicobacter pylori

Como ya se ha dicho al inicio de este artículo, el Helicobacter pylori suele alojarse en la pared del estómago, justo debajo de la capa protectora de moco. Esa capa es esencial para la protección del estómago, impidiendo que el ácido clorhídrico agreda a su mucosa. El problema es que el H. pylori produce una serie de enzimas, algunas de ellas directamente irritantes para las células del estómago, otras activas contra la capa de moco, tornándola más débil, dejando la pared del estómago desprotegida contra el contenido ácido. Estas acciones provocan inflamación de la mucosa del estómago, lo cual lleva a la gastritis y, en algunos casos, a la formación de úlcera péptica y hasta de tumores.

En resumen, la presencia del Helicobacter pylori causa lesión en el estómago y en el duodeno, estando así asociado a un mayor riesgo de:

  • Gastritis
  • Duodenitis (inflamación del duodeno).
  • Úlcera de duodeno.
  • Úlcera de estómago
  • Cáncer de estómago.
  • Linfoma de estómago (linfoma MALT).

Síntomas

La gran mayoría de los pacientes contaminados por el Helicobacter pylori no presenta ningún tipo de síntoma o complicación. Existen cepas de la bacteria más agresivas y cepas más indolentes, lo cual explica, en parte, la ocurrencia de síntomas apenas en pocas personas contaminadas. Es importante destacar que el Helicobacter pylori en sí no causa síntomas. Los pacientes contaminados con H. pylori que presentan quejas lo hacen por la presencia de gastritis o úlceras pépticas provocadas por la bacteria. En estos casos, los síntomas más comunes son:

  • Dolor o incomodidad, generalmente como quemazón en la parte superior del abdomen.
  • Sensación de hinchazón del estómago.
  • Saciedad rápida del hambre, generalmente después de comer tan sólo una pequeña cantidad de alimento.

Estos síntomas reciben el nombre de dispepsia.

En el caso de úlceras, las siguientes señales y síntomas también son comunes:

  • Náuseas o vómitos.
  • Heces oscuras.
  • Anemia.

Si el paciente no presenta gastritis ni úlceras, la simple presencia de H. pylori no puede ser responsabilizada por síntomas como dolores estomacales. A manera de ejemplo, varios estudios muestran que sólo 1 de cada 14 pacientes con quejas de quemazón estomacal, sin gastritis o úlcera documentadas en la endoscopia, presentan mejoría con el tratamiento para el H. pylori.

El H. pylori también parece ser responsable por la aparición de aftas recurrentes en algunos pacientes, pero esta asociación aún no está comprobada.

Diagnóstico

Actualmente existen varios métodos para diagnosticar la presencia de la bacteria Helicobacter pylori. Sin embargo, más importante que el diagnóstico de la bacteria es saber en quién se debe investigar su presencia. Como en algunos lugares hasta el 90% de la población está contaminada por la bacteria, los exámenes serán positivos en casi todo mundo. Por lo tanto, no tiene sentido solicitar la investigación de H. pylori en personas sin quejas específicas.

Antiguamente, la investigación del H. pylori se realizaba sólo con endoscopia digestiva, por medio de biopsias del estómago. Hoy día hay exámenes no invasivos, por medio de las heces, sangre o de la respiración.

No obstante, en los pacientes que se quejan de dolores estomacales, la endoscopia es importante para evaluar el estado del estómago, sirviendo también para el diagnóstico de gastritis, úlceras o tumores. Por eso, muchos de los diagnósticos de Helicobacter pylori todavía se realizan por medio de la endoscopia digestiva, a través de la biopsia y del test de ureasa. Los exámenes no invasivos acaban siendo más utilizados después del tratamiento, a fin de confirmar la eliminación de la bacteria.

Los pacientes con menos de 55 años que presentan quejas de quemazón estomacal, sin señales que puedan indicar un tumor o úlceras activas (sangrado, anemia, saciedad precoz, pérdida de peso inexplicada, vómitos recurrentes, historial familiar de cáncer gastrointestinal…) pueden ser sometidos a un examen no invasivo, con miras a un tratamiento en caso de que sean positivos para el H. pylori. La endoscopia es indicada sólo si no hay mejoría de los síntomas con el tratamiento.

Helicobacter pylori y cáncer de estómago

Sabemos que la mayoría de la población se encuentra colonizada por el H. pylori, no obstante, apenas una pequeñísima parte desarrolla cáncer de estómago. Luego, podemos concluir que el H. pylori aumenta el riesgo de cáncer, pero no es el único factor. Por lo tanto, no está indicado el tratamiento contra el Helicobacter pylori para todo aquel que tenga la bacteria. Sólo los pacientes con antecedentes familiares de cáncer gástrico deben preocuparse con la presencia asintomática del H. pylori. En estos casos, incluso si el paciente no presenta ningún síntoma, se indica la investigación de la bacteria y el tratamiento a fin de erradicarla.

El Helicobacter pylori está relacionado con el surgimiento de un tipo específico de linfoma del estómago, llamado de MALT. La relación es tan estrecha que el tratamiento de este tumor se lleva a cabo con antibióticos y la erradicación de la bacteria lleva a la cura de esta neoplasia.

Tratamiento

Recientemente, la indicaciones para el tratamiento del H. pylori fueron expandidas, englobando grupos que hasta hace poco tiempo atrás no eran habitualmente tratados. Las actuales indicaciones para tratamiento del Helicobacter pylori son:

  • Gastritis.
  • Úlcera gástrica y/o duodenal.
  • Linfoma MALT gástrico.
  • Parientes de primer grado de pacientes con cáncer gástrico.
  • Anemia por carencia de hierro sin causa aparente.
  • Púrpura trombocitopénica idiopática.
  • Pacientes en terapia de largo plazo con antiinflamatorios, que tienen sangrado gastrointestinal y/o úlcera péptica.

El tratamiento para el H. pylori es habitualmente realizado con 3 medicamentos por 7-14 días con un inhibidor de la bomba de protones (Omeprazol, Pantoprazol o Lanzoprazol) + dos antibióticos, como Claritromicina y Amoxicilina o Claritromicina y Metronidazol.

Después de 4 semanas del fin del tratamiento, el paciente puede realizar los exámenes no invasivos para confirmar la eliminación de la bacteria Helicobacter pylori.

Autor: Dr. Pedro Pinheiro

Fuente: https://www.mdsaude.com/es/gastroenterologia-es/h-pylori/

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Cápsulas de Salud: Diez reglas esenciales para evitar convertirte en víctima de las enfermedades cardiovasculares

Diez reglas esenciales para evitar convertirte en una víctima más de las enfermedades cardiovasculares y mejorar tu calidad de vida si ya has sufrido alguna de ellas.

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte y discapacidad a partir de edades medias en los países desarrollados.

A continuación te presentamos 10 recomendaciones para que disminuyas el riesgo de padecerlas o mejores tu calidad de vida si ya has sufrido alguna de ellas.

  1. Practica una alimentación cardiosaludable: equilibrada y variada. Las frutas, verduras, hortalizas, pescado, aceite de oliva, carnes magras, cereales y lácteos desnatados no deben faltar en tu cocina. Recuerda: sal, azúcares y alcohol sólo en pocas cantidades.
  2. Dedica 30 minutos diarios a ejercitar tu cuerpo. Elige el ejercicio que más se adapte a tu condición física: caminar, bailar, correr, actividades al aire libre… ¡Muévete por tu salud!
  3. No fumes. Y si lo haces, ¡déjalo ya! Aun fumando poco se multiplica el riesgo de sufrir ataques cardiacos o cerebrales. Busca ayuda si no puedes dejarlo solo. Tu médico evaluará tu estado y te aconsejará sobre cómo conseguirlo. ¡Querer es poder!
  4. Controla tu peso. Mide tu Índice de Masa Corporal (IMC). Es fácil: divide tu peso en kilos entre tu altura en metros elevada al cuadrado. Si el resultado es mayor de 25 kg/m² se considera sobrepeso. Por encima de 30 kg/m² es obesidad.
  5. Vigila la grasa acumulada en el abdomen, ya que es peligrosa para el corazón. Mide tu perímetro abdominal a nivel del ombligo. En la mujer debe estar por debajo de 88 cm y en los hombres por debajo de 102 cm.
  6. Comprueba tu tensión arterial. Si eres una persona sana verifica anualmente que tu tensión sigue por debajo de 140/90 mmHg. Si eres hipertenso también debes mantenerte por debajo de estas cifras. Si ya has sufrido un problema cardiovascular, cerebrovascular, renal o eres diabético, tu tensión tiene que estar por debajo de 130/80 mmHg. En estos últimos casos, los controles y medidas preventivas han de ser continuos.
  7. Revisa tus niveles de colesterol y glucosa. La mejor manera de mantenerlos a raya es seguir una dieta sana y hacer ejercicio. Si tras un análisis en ayunas tus cifras están por encima de 190 mg/dl de colesterol total y 110 mg/dl de glucosa, debes consultar con un especialista.
  8. Conoce tu riesgo cardiovascular y cuál debe ser tu estilo de vida. Acude al médico con un examen físico y tus antecedentes personales y familiares. Consúltale todo lo que quieras: qué dieta seguir, qué ejercicios hacer, qué factores pueden perjudicar tu salud… Actuar a tiempo es la clave para reducir los peligros.
  9. Comparte tus dudas y problemas. Intercambiar experiencias te permite aprender y dar ejemplo para que otras personas se interesen por cuidar su corazón. Recuerda también que tu familia puede ser un gran estímulo y apoyo para superar cualquier dificultad en el cumplimiento de los objetivos de salud. ¡Cuenta con ellos!
  10. Aprende a controlar tu estrés y ansiedad. El aumento de tensión emocional es peligroso para el corazón. El estrés en casa y en el trabajo hace más difícil seguir un estilo de vida cardiosaludable. ¡Relájate!

Fuente: https://fundaciondelcorazon.com/prevencion/controla-tu-riesgo/decalogo-de-vida-sana.html

Cápsulas de Salud: Coronavirus y boca, cómo afecta y qué cuidados seguir en la nueva normalidad

El coronavirus produce alteraciones relacionadas con el gusto y la percepción de los sabores y podría producir otras lesiones orales. Conoce cuáles son y qué cuidados debes tener ahora

El coronavirus SARS-CoV-2 entra en nuestro organismo por las mucosas de la piel (boca, nariz y ojos) hasta alcanzar el sistema respiratorio y nuestros pulmones, provocando la covid-19. Pero por el camino deja rastro. Como apuntan en el Ministerio de Sanidad, notamos su presencia, sobre todo, con síntomas como fiebre, tos, disnea (dificultad para respirar), escalofríos, dolor de garganta, diarrea y vómitos. ¿Y en la boca? Pues también, y hasta podría tener alguna secuela. Te contamos qué se sabe en la actualidad sobre cómo afecta la covid-19 a nuestra boca, cómo lo ha hecho el confinamiento y qué debemos tener en cuenta ante un nuevo posible encierro o cuarentena en el domicilio.

Cómo afecta el coronavirus a la boca

De entre los síntomas otorrinolaringológicos más habituales en covid-19 (dolor facial, obstrucción nasal, disfunción olfatoria y del gusto), la frecuencia con la que presentan la hiposmia-anosmia (pérdida de olfato) y la hipogeusia-disgeusia (pérdida de gusto) aparecen en el 5-65 % de los casos. De hecho, son los síntomas precoces que mejor predijeron la enfermedad en las situaciones con sospecha que utilizó una aplicación de móvil de uso masivo en EE.UU. y Reino Unido.

En el caso de la boca, son tres las alteraciones relacionadas con el gusto y la percepción de los sabores que se achacan a una alteración de las células del epitelio de la lengua debido a la unión del coronavirus. Según el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial, estos trastornos se definen así:

  • ageusia: la persona pierde por completo el gusto.
  • hipogeusia: la capacidad gustativa se reduce.
  • disgeusia: hay un mal sabor persistente (salado, rancio o metálico). A veces se acompaña del síndrome de la boca ardiente, que presenta sensación de dolor y ardor.

Por el contrario, apenas existen estudios que refieren casos de covid-19 que han cursado con lesiones orales. “Todavía es muy pronto para poder asegurar si el nuevo coronavirus afecta o no al estado oral”, confiesa Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas de España. Y es que “escasas” publicaciones notifican lesiones del tipo del herpes, candidiasis (muguet) e incluso lengua geográfica (manchas rojas en la lengua delimitadas por unas áreas más blancas). Además, su prevalencia es muy baja y, en la actualidad, a nivel científico se desconoce si estas lesiones son causadas por el virus o son el resultado de la reacción inmune inflamatoria de nuestro organismo frente al coronavirus. O también pudiera ocurrir que determinados tratamientos o medicamentos administrados a los pacientes con covid-19 sean los responsables de estas lesiones. “Tendremos que ser prudentes y vigilar su frecuencia en los próximos meses”, comenta el especialista.

Entre los estudios más actuales está el de un grupo de investigadores del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid publicado en julio en la revista JAMA Dermatology. En él se pone de manifiesto que sarpullidos en la boca también pueden ser un síntoma de la enfermedad que haya pasado desapercibido hasta ahora, pues para mantener la seguridad del personal sanitario no suelen examinarse la boca de pacientes con covid-19 o sospechosos de serlo. En concreto, de los 21 infectados que estudiaron, en seis de ellos (28 %) encontraron enantemas, unas manchas pequeñas en las membranas de las mucosas.

Cómo ha afectado el confinamiento a nuestra salud bucodental

El confinamiento para evitar los contagios  alteró muchos de nuestros hábitos y “probablemente no reforzando los hábitos saludables”, se lamenta el portavoz de los dentistas: hemos practicado menos deporte y aumentado el sedentarismo; nuestros hábitos dietéticos se han modificado; el estrés y el insomnio han afectado a nuestro bienestar físico y emocional.

Todo ello repercute en nuestra salud oral. Tanta repostería casera, snacks y bebidas azucaradas para matar el tiempo y aplacar la ansiedad favorece la aparición de caries dentales. Y el estrés también está detrás de un mal hábito inconsciente, sobre todo nocturno, como apretar los dientes (bruxismo) y de problemas de encías, como la gingivitis ulcerosa necrosante aguda que se nota, además de por sangrado, inflamación y picor de encías, por una fuerte halitosis.

Cuidados bucodentales en la nueva normalidad y un confinamiento

cepillo de dientesImagen: Bru-nO

A continuación compartimos algunos consejos que no son diferentes a los que debemos seguir habitualmente, tanto si tenemos que confinarnos en nuestra casa por prevención como si no:

Mantener una adecuada higiene bucodental, mediante al menos dos cepillados minuciosos diarios, con pasta dentífrica fluorada, sin olvidar la higiene interdental y el cepillado de la lengua. Tampoco hay que dejar de lado el uso enjuagues bucales sin diluir. Expertos periodoncistas y docentes recomiendan con este estudio que sea un colutorio antiséptico con povidona yodada o cloruro de cetilpiridino (CPC), pues su empleo podría reducir la severidad de la covid-19 y el riesgo de transmisión.

Extremar la higiene del cepillo: lavarse bien las manos antes y después de usarlo, limpiarlo, desinfectarlo con un colutorio, enjuagarlo y secarlo, mantenerlo protegido en su capuchón, no compartirlo nunca, alejarlo del sanitario (para evitar posible contaminación) y no almacenarlo junto a otros cepillos.

Practicar un estilo de vida saludable. “Es muy importante, como lo han demostrado los datos de la primera ola epidémica, hacer los máximos esfuerzos posibles para intentar mantenernos saludables: realizar ejercicio físico, no fumar, tener un consumo moderado de alcohol y recurrir a una dieta sana y equilibrada son consejos generales que también sirven para mantener nuestra salud oral”, reconoce Castro.

Y hay uno nuevo: usar la mascarilla para proteger nuestra boca y nariz de la entrada del virus, porque, de verdad, las mascarillas no provocan problemas en los dientes.

¿Y si has dado positivo en covid-19?  Deberías extremar aún más tu higiene bucal. Estas son sus recomendaciones:

  • Realizar un enjuague preliminar para reducir la carga viral.
  • Terminar con una limpieza del cepillo de dientes o cabeza de cepillo sumergiéndolo en un vaso con una solución a base de agua oxigenada durante 30 minutos y, una vez pasado este tiempo, aclarar con agua y dejar secar. Para lograr la concentración ideal, hay que mezclar una parte de agua oxigenada al 3 % con tres partes de agua, lo que resulta en una concentración final del 1%.
  • Cambiar el cepillo tras pasar el periodo de contagio.

Tan pronto puedan es recomendable visitar al odontólogo y hacerse una revisión para asegurarse de que su salud oral está controlada y someterse a los tratamientos oportunos.

 

Hablemos Seguro: ¿Seguro de Vida o Seguro Funerario?

Pensando en la protección de los tuyos y de uno mismo ante cualquier accidente, enfermedad o fallecimiento, lo aconsejable es contratar un seguro que cubra estas situaciones.

La necesidad de sentirse protegido es algo primordial en las personas, por eso muchas deciden suscribir pólizas de seguro que les cubran ante imprevistos, como pueden ser el seguro de hogar, de salud, de vida o de decesos. En este post nos vamos a centrar en dos que por desconocimiento se perciben como excluyentes, pero lo cierto es que son complementarios: el seguro de vida y el seguro de decesos o funerario. El objetivo de ambos es garantizar la protección de la familia cuando se produce la contingencia objeto de la póliza.

Diferencias entre seguro de vida y un seguro de decesos

El seguro de vida es aquella póliza que nos protege en caso de fallecimiento, invalidez o incapacidad y enfermedad grave. Está diseñado para aportar recursos económicos al asegurado o a la familia en caso de que se produzca esta contingencia. Por eso, tendemos a suscribir una póliza de vida cuando tenemos descendencia. El capital abonado dependerá de la prima que se quiera asegurar que, por lo general, será más elevada cuanto más mayores seamos.  Por lo general, el seguro se renueva anualmente, hasta una edad determinada, sobre los 70 años

El seguro de decesos o funerario, por su parte, es la póliza que cubre el sepelio del asegurado. En otras palabras, con un seguro de decesos se evita a los familiares la carga económica del fallecimiento, ya sea el entierro en sí mismo como la repatriación del cuerpo, en caso de ser necesario.

Coberturas del seguro de vida

  • Fallecimiento por cualquier causa.
  • Invalidez o incapacidad, ya sea temporal, absoluta, permanente para la profesión habitual, gran invalidez, dependencia.
  • Riesgo de enfermedad

Coberturas del seguro de decesos o funerario

  • Pago de los servicios funerarios y el sepelio, que incluyen gastos del tanatorio, el féretro, las esquelas, el coche fúnebre y el entierro o incineración.
  • Servicios de orientación jurídica o atención psicológica para los seres queridos.
  • Repatriación
  • La estancia de los familiares que se trasladen al lugar concreto a recuperar el cuerpo es otra de las coberturas de este tipo de seguros.

Si bien, el seguro de decesos ofrece otras coberturas para el asegurado aún cuando no haya fallecido, como es la gestión testamentaria, gastos de hospitalización, asistencia en viaje, etc.

Elegir un seguro de vida o funerario para usted y su familia es una decisión importante, es por esto que debe asegurarse de recibir la mejor asesoría, contacte hoy, a uno de nuestros asesores, llámenos o escribanos y solicite más información y siente la tranquilidad de un plan especialmente elaborado para cubrir tus necesidades.

Cápsulas de Salud: La psoriasis es una enfermedad de la piel que causa picazón o parches dolorosos de piel enrojecida con escamas.

La psoriasis es una enfermedad de la piel que causa picazón o parches dolorosos de piel engrosada y enrojecida con escamas plateadas. Suele aparecer en los hombros, las rodillas, el cuero cabelludo, la espalda, la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies, pero también puede presentarse en otras partes del cuerpo. Algunas personas con esta afección pueden adquirir una forma de artritis conocida como artritis psoriásica.

La causa de la psoriasis es un problema en el sistema inmunitario. En un proceso llamado recambio celular, las células de la piel que crecen en la parte más profunda de la piel avanzan hacia la superficie. Normalmente, esto demora un mes. En la psoriasis, ocurre en algunos días debido a que las células avanzan demasiado rápido.

La psoriasis puede persistir por mucho tiempo, incluso durante toda la vida. Los síntomas aparecen y desaparecen y los factores que pueden empeorarlos incluyen:

  • Infecciones
  • Estrés
  • Piel reseca
  • Ciertas medicinas

La psoriasis suele ocurrir entre los adultos. Algunas veces es hereditaria. Los tratamientos incluyen cremas, medicinas y fototerapia.

 

Fuente: Medline Plus

Cápsulas de Salud: Por qué es importante mantener bajo control el nivel de triglicéridos

Aunque hemos escuchado hablar sobre ellos, no siempre tenemos claro su importancia o cómo pueden afectar nuestra salud. Nos referimos a los triglicéridos, un tipo de grasa (lípidos) que se encuentran en la sangre.

Cuando nos alimentamos, nuestro cuerpo convierte en triglicéridos todas esa calorías que no utilizamos de inmediato. Estas se almacenan en las células grasas y luego, las hormonas los liberan para proveer de energía entre las comidas.

Si regularmente ingieres más calorías de las que quemas, sobre todo de alimentos ricos en carbohidratos, puedes tener los triglicéridos altos (hipertrigliceridemia).

¿Cuáles son los niveles adecuados?

Con un análisis de sangre es posible determinar si el nivel de tus triglicéridos está bajo control:

Normal: menos de 150 miligramos por decilitro (mg/dl), o menos de 1.7 milimoles por litro (mmol/l)
En límites: 150 a 199 mg/dl (1.8 a 2.2 mmol/l)
Alto: 200 a 499 mg/dl (2.3 a 5.6 mmol)
Muy alto: 500 mg/dl o más (5.7 mmol/l o más)

Un alto nivel de triglicéridos puede generarnos complicaciones de salud, por lo que si presentamos un cuadro de estos debemos tomar medidas. En la mayoría de los casos es posible manejarlo mediante una dieta adecuada, con pautas estrictas, y mucho ejercicio.

«Las comidas influyen de forma decisiva en las cifras de los lípidos. Los peores aliados de la elevación son las grasas saturadas y las grasas trans. Las primeras se encuentran en los lácteos, el chocolate, la carne de pollo y la yema de huevo. Las segundas aparecen en productos procesados que atravesaron la técnica de hidrogenación, como las galletitas saladas, las tortas, las tapas de empanadas y las golosinas», indica el doctor Leonardo Biolatto en el sitio web Mejor con salud.

¿Por qué hay que preocuparse ante un nivel alto de triglicéridos?

Los triglicéridos altos pueden generen el endurecimiento de las arterias o el engrosamiento de las paredes arteriales (arterioesclerosis), lo que incrementa el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos y enfermedades del corazón. Los triglicéridos extremadamente altos también pueden causar inflamación aguda del páncreas (pancreatitis).

«Los triglicéridos altos suelen ser un signo de otras afecciones que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares, tales como obesidad y síndrome metabólico, que es un grupo de afecciones en las que hay demasiada grasa alrededor de la cintura, hipertensión arterial, triglicéridos altos, hiperglucemia y niveles anormales de colesterol», indican los especialistas de la Mayo Clinic.

Los triglicéridos altos también pueden ser un signo de:

  • Diabetes tipo 2 o prediabetes.
  • Síndrome metabólico: afección en la que la hipertensión arterial, la obesidad y la hiperglucemia se presentan juntas, lo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas.
  • Niveles bajos de las hormonas tiroideas (hipotiroidismo).
  • Ciertas afecciones genéticas raras que alteran la forma en que el cuerpo convierte la grasa en energía.

Hay otras causas por las cuales los niveles de triglicéridos pueden incrementarse, entre estas está el sedentarismo, es así que quienes no realizan ejercicio físico de manera regular, por lo general presentan cifras elevadas de colesterol y triglicéridos, con menor circulación sanguínea.

También hay varios hábitos tóxicos que están asociados a la elevación de los triglicéridos y que pueden estar perjudicándonos. Fumar y consumir alcohol regularmente interrumpe los procesos de acumulación y utilización de los lípidos. El hígado, que es un órgano con gran influencia en ello, se debilita con la toxicidad del tabaco y los alcoholes.

¿Cómo disminuir los triglicéridos?

Llevar un estilo de vida saludable es una de las principales recomendaciones de los especialistas de la Mayo Clinic, por lo que aconsejan seguir las siguientes pautas:

Hacer ejercicio regularmente. Intenta realizar al menos 30 minutos de actividad física la mayoría o todos los días de la semana. Hacer ejercicio regularmente puede reducir los triglicéridos y aumentar el colesterol «bueno». Procura incorporar más actividad física en tus tareas diarias, por ejemplo, subir las escaleras en el trabajo o dar un paseo durante los descansos.

Evitar el azúcar y los carbohidratos refinados. Los carbohidratos simples, como el azúcar y los alimentos hechos con harina blanca o fructosa, pueden incrementar los triglicéridos.

Bajar de peso. Si tienes hipertrigliceridemia leve a moderada, enfócate en reducir las calorías. Esas calorías adicionales se convierten en triglicéridos y se almacenan como grasa, pero al reducirlas, disminuyen los triglicéridos.

Elegir grasas más saludables. Reemplaza las grasas saturadas de las carnes por las grasas más saludables de los vegetales, como los aceites de oliva y colza (canola). En lugar de carne roja, come pescado rico en ácidos grasos omega-3, como la caballa o el salmón. Evita las grasas trans y los alimentos con aceites o grasas hidrogenadas.

Limitar el consumo de alcohol. El alcohol no solo es alto en calorías y azúcar, sino que ejerce un efecto particularmente fuerte sobre los triglicéridos. Si tienes hipertrigliceridemia grave, evita beber alcohol.

Cuando estas recomendaciones no son suficientes para para controlar el nivel alto de los triglicéridos, quizás es necesario recurrir a los medicamentos, los cuáles deben ser recetados por un médico luego de una evaluación del paciente.

Fuente: El Universo